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EL TEMA DE LOS BOSQUES Y LOS PRINCIPIOS
 DE LOS BOSQUES DE LA CNUMAD

Chee Yoke Ling

 

A. Introducción

Si hubo un tema que captó la atención y la imaginación mundial en el proceso preparatorio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) y en la propia Cumbre de Río, fue la gran preocupación por la vertiginosa pérdida de los bosques tropicales y la concomitante difícil situación de los pueblos indígenas y de otras comunidades habitantes de los bosques.

La tala comercial intensiva y generalizada, los megaproyectos tales como la construcción de represas hidroeléctricas, la minería, la reconversión de tierras para la agricultura orientada a la exportación, diezman los bosques y además cobran millones de víctimas en los pueblos indígenas cuyas tierras ancestrales se ubican dentro de la mayoría de los bosques naturales del mundo. La mayor parte de la destrucción fue financiada por las instituciones del Norte, y el consumo de los recursos forestales así como de los recursos derivados de la conversión de los bosques naturales también ha sido predominantemente del Norte.

Desde mediados hasta fines de los 80 se produjo una escalada de protestas protagonizada por grupos de base, cuya expresión fue desde el bloqueo pacífico de las rutas de los camiones de los aserraderos, hasta enfrentamientos violentos. Los pueblos indígenas y otras comunidades moradoras del bosque o dependientes del mismo para su sustento, fueron perseguidos, invadidos, encarcelados y en algunos casos heridos y hasta asesinados en su lucha por impedir la explotación del bosque. Estos enfrentamientos ocurrieron tanto en los bosques tropicales del Sur como en los bosques antiguos del Norte, especialmente de Canadá, de la región del noroeste Pacífico de Estados Unidos y de Australia. No obstante, durante ese período las campañas internacionales se centraron en los bosques tropicales.

El apogeo de las campañas cívicas que hicieron un corte transversal en la división Norte-Sur coincidió con la puesta en marcha del proceso preparatorio de la CNUMAD. Los pueblos indígenas de Sarawak, Malasia (el mayor exportador individual del mundo de madera tropical) reclamaban que se impusiera una prohibición de actividades de corta de árboles en sus tierras ancestrales; las principales organizaciones no gubernamentales (ONG) del sudeste asiático apoyaron una prohibición de actividades de corta de árboles en la región. Los indios de la Amazonia enviaron mensajes enérgicos al Norte para que éste dejara de financiar la destrucción de los bosques a través de la construcción de megaproyectos. Crecía la voz de los consumidores del Norte (el mayor mercado comprador de madera tropical, de la pulpa de las plantaciones de árboles que reemplazaron a los bosques naturales, de minerales y de productos agrícolas) exhortando a un boicot y a prohibir la importación de madera proveniente de lugares en los que se estuviera llevando a cabo la destrucción de bosques.

Los gobiernos estaban muy presionados por todos lados, e increíblemente la atmósfera estaba muy cargada para las negociaciones de la CNUMAD sobre el tema de los bosques.

Este documento brinda los principales puntos del debate que se llevó a cabo durante las negociaciones de la CNUMAD, una evaluación del conjunto de los principios de los bosques, sin fuerza jurídica obligatoria, resultante de dichas negociaciones, y los aspectos más destacados de la evolución que tuvo lugar con posterioridad a la CNUMAD, es decir el establecimiento de un Grupo Intergubernamental sobre Bosques, bajo los auspicios de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible. Esta comisión fue creada en la Cumbre de Río para ofrecer el marco institucional al control de la aplicación de los resultados de la CNUMAD.

B. El bosque para la conservación o para el desarrollo: conflictos Norte-Sur y Gente-Lucro

Hubo tres temas subyacentes que dominaron el debate y las negociaciones intergubernamentales. Primero, el ámbito de aplicación de cualquier instrumento referido a los bosques era un punto número uno para los países con bosques tropicales, quienes afirmaban que si bien había problemas en los bosques tropicales, la deforestación de los bosques templados y boreales era igualmente devastadora, si no más. Centrarse sólo en los bosques tropicales no era equitativo.

En segundo lugar, varios gobiernos y ONGs del Norte impulsaban la aprobación de un convenio mundial sobre los bosques que tuviera fuerza jurídica obligatoria, lo cual rechazaban los gobiernos del Sur (encabezados por los países que tenían una importante actividad comercial forestal o una gran cubierta forestal). Al concepto del bosque como bien universal se opuso el de la afirmación de la soberanía nacional sobre los bosques que estuvieran dentro de las fronteras nacionales. Los pueblos indígenas, las poblaciones que dependen del bosque para su sustento - tales como los agricultores y los extractores de otros productos fuera de la madera- y una gran comunidad de ONGs abogaban al mismo tiempo por el principio de los derechos comunitarios y el control y la ordenación de los bosques, pero se oponían también a cualquier noción que implicara la sujeción de los bosques a un manejo global. Argumentaban que en los hechos esto equivalía a darle al Norte el control sobre los bosques del Sur, una eventualidad que muchos creían sería peor que la lucha con sus propios gobiernos nacionales por la mala gestión que éstos hacían del bosque.

En tercer lugar, la preocupación del Norte estaba dirigida principalmente a las especies perdidas, mientras que las delegaciones del Sur planteaban el argumento del desarrollo. Para combatir la pobreza y elevar los niveles de vida de los países en desarrollo, la preservación del bosque no es en sí misma una opción sino más bien la ordenación racional de los recursos forestales para el logro de objetivos económicos y sociales, así como ambientales.

Paralelamente, el interés por el calentamiento de la atmósfera, especialmente en el Norte, fue otro factor de peso para que tanto las delegaciones del Norte como algunas de sus influyentes ONGs presionaran a favor de la conservación de los bosques a efectos de asegurar la existencia de sumideros de carbono para los gases de efecto invernadero. No obstante, el Norte (con muy pocas excepciones) no ofrecía reducir sus propias emisiones per cápita de gases de efecto invernadero, desproporcionadamente altas por cierto. Las delegaciones del Sur y varias de sus ONGs criticaron esta posición aduciendo que es en el Norte donde predominan modelos de producción y consumo insostenibles y se emiten esos gases nocivos. Las acciones necesarias para revertir la tendencia a un calentamiento de la atmósfera no deben ser sustituidas por el traspaso de la carga y la responsabilidad al Sur. Además, varias ONGs temían que con ese entrecruzamiento de temas se perdiera tanto en el tema de los bosques como en el del cambio climático.

Estados Unidos impulsó activamente un convenio sobre los bosques, contando para ello con el apoyo de los países europeos. El entonces presidente Bush hizo de ese objetivo la prioridad máxima de su administración para la CNUMAD, y en 1990 propuso un acuerdo con fuerza jurídica obligatoria en la Cumbre del Grupo de los 7 en Houston. Al frente de ese sector estaban los principales grupos conservacionistas del Norte, en especial la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (International Union for Conservation of Nature and Natural Resources-IUCN) y Worldwide Fund for Nature (WWF).

Las difíciles negociaciones se prolongaron en las últimas horas de la Cumbre de Río. Ya en la tercera reunión preparatoria de la CNUMAD quedó claro que no iba a haber un acuerdo internacional con fuerza jurídica obligatoria sobre bosques tropicales. A cierta altura, el primer ministro de Malasia, Dr. Mahathir Mohamad, llegó incluso a amenazar con boicotear la Cumbre –las políticas y prácticas de tala en Malasia, especialmente en Sarawak, eran blanco en ese momento del ataque internacional, y Malasia encabezó la oposición a un convenio sobre bosques, que era el objetivo del Norte desde 1989, cuando se iniciaron los preparativos de la CNUMAD. Malasia se movió para iniciar las negociaciones de un conjunto de principios sin fuerza jurídica obligatoria que abarcara todos los tipos de bosques y no sólo los bosques tropicales. Finalmente se aceptó, y el resultado fue la Declaración autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de principios para un consenso mundial respecto de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo (ver Apéndice 1, de aquí en adelante mencionado como los Principios de los bosques).

Algunos países del Norte fueron implacables, e incluso en la cumbre de Río se ejerció presión sobre las delegaciones africanas para que aceptaran un convenio sobre los bosques a cambio de brindar apoyo a un convenio para combatir la desertificación que los estados africanos estaban ansiosos de obtener. Fue un intento de convertir la declaración de principios en una plataforma para negociar un convenio con fuerza jurídica obligatoria inmediatamente después de la Cumbre.

La mayoría de las ONG del Sur y algunas otras del Norte estaban en contra de un convenio sobre los bosques desde el principio. El Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales(World Rainforest Movement-WRM), una red Norte-Sur de individuos y organizaciones, brindó un análisis amplio de la crisis de los bosques y argumentó que un acuerdo mundial con fuerza jurídica obligatoria sería perjudicial tanto para los bosques como para los pueblos del bosque, dada la realidad del comercio mundial y la forma de explotación forestal de los monopolios locales y nacionales. El resultado de un acuerdo mundial con fuerza jurídica obligatoria sería un convenio de silvicultura que aumentaría la explotación y el comercio madereros, ya que los negociadores eran predominantemente de ministerios y departamentos gubernamentales con intereses en las actividades madereras y en las plantaciones de monocultivos.

El WRM estableció que las causas de la destrucción forestal son sociales y económicas y sus efectos son devastadores para los ecosistemas, los habitantes del bosque y las comunidades locales. Para que un consenso mundial resuelva la crisis de los bosques (independientemente de la naturaleza del instrumento internacional), es necesario abordar simultáneamente, como un paquete, tres dimensiones: la protección ecológica, los derechos de los pueblos del bosque y de las comunidades locales, y las relaciones económicas Norte-Sur.

Si bien no se negaba la urgencia de proteger a los bosques tropicales, tanto el Norte como el Sur debían cesar la destrucción de los restantes bosques naturales. Sin embargo, el Norte también debía estar dispuesto a ofrecer mejores precios para los productos básicos del Sur y una compensación por la reconversión a un sistema de actividades económicas ecológicamente racionales y que no se basaran en la explotación del bosque (ver Apéndice 2). La propuesta de compensación se basa en el principio de la CNUMAD de responsabilidad compartida pero diferenciada como resultado de un reconocimiento de la responsabilidad histórica por la explotación colonial y el consumo insostenible del Norte hasta el presente. No obstante, los países con bosques están igualmente obligados a actuar para detener la destrucción forestal y proteger efectivamente los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales que dependen del bosque para su supervivencia.

C. Principios de los bosques: un intento de resultados holísticos para contradicciones sin resolver

Si bien los Principios de los bosques no tienen fuerza jurídica obligatoria fueron aceptados por la Cumbre y obtuvieron la más amplia y máxima adhesión política. El proceso de negociación, que fue seguido muy de cerca por las ONG y los representantes de los pueblos indígenas (las actividades de cabildeo y de apoyo fueron intensas), sirvió de foro para las primeras negociaciones intergubernamentales mundiales sobre los bosques.

Dada la atmósfera sumamente cargada de las negociaciones, no causa extrañeza que el producto final sea tal que las concesiones que figuran en él hayan sido el fruto de un tironeo de las distintas partes, decidida cada una a beneficiar sus propios intereses. El resultado es un paquete de contradicciones y llamados generales a la acción en el que los derechos de los pueblos indígenas se diluyeron en comparación con el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo vigente y las negociaciones en curso de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra. Si bien es obvio que resolver la crisis de los bosques exige la resolución de los intereses en conflicto e incluso de las percepciones y valoraciones acerca de los bosques, los Principios de los bosques corren el riesgo de convertirse en otro documento más porque la realidad es que las relaciones de poder que controlan los bosques están decididamente a favor de la destrucción y no de la sustentabilidad ecológica, económica y social.

Los Principios de los bosques reafirman la soberanía de los Estados sobre sus bosques. El principio 2(a) estipula el derecho de los Estados a utilizar y desarrollar sus bosques de conformidad con sus necesidades de desarrollo y su grado de desarrollo socioeconómico y sobre la base de una política nacional compatible con el desarrollo sostenible y la legislación, incluida la conversión de las zonas boscosas para otros usos en el contexto del plan general de desarrollo socioeconómico y sobre la base de una política racional de uso de la tierra.

Al principio, los países industrializados del Norte impulsaron la noción de los bosques tropicales como patrimonio común de la humanidad o como bienes universales que por lo tanto quedarían debidamente sujetos a una ordenación mundial. El Sur rechazó con vehemencia esta noción. Como las relaciones internacionales de poder favorecen al Norte, se argumentó que aceptar este concepto implicaría entregarle al Norte los recursos forestales del Sur.

Primero, significaría el libre acceso a los recursos biológicos que son valiosos para la industria farmacéutica. La aplicación de la biotecnología moderna (ingeniería genética) también está incrementando el valor de esos recursos. Es por eso que el Principio 8(g) establece que: En lo relativo al acceso de los recursos biológicos, incluido el material genético, se tendrán debidamente en cuenta los derechos soberanos de los países donde se encuentren los bosques y su participación en condiciones mutuamente convenidas en los beneficios tecnológicos y las utilidades de los productos de la biotecnología derivados de esos recursos. Esto es compatible con las disposiciones del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que fue negociado en un foro paralelo durante el período de la CNUMAD.

Segundo, abriría la puerta al Norte para insistir en el tema de las zonas de reserva y los sumideros de carbono, sin tomar los mismos países del Norte las medidas que les corresponden.

Varias ONGs y organizaciones de pueblos indígenas consideran que la afirmación de la soberanía de los estados representa un retroceso, en la medida en que están luchando para asegurar o aumentar el control y los derechos locales sobre los recursos naturales. La preocupación es que si no hay un reconocimiento igualmente firme de los derechos de los pueblos, el Estado podría promover la explotación de los bosques para el mercado mundial y no para sus formas de vida sostenibles y sus derechos tradicionales sobre los mismos. A pesar de eso, la mayoría no apoya la idea de identificar a los bosques como un patrimonio común de la humanidad porque eso colocaría en un plano aún más remoto la gobernación de los bosques y la posibilidad de rendir cuentas de los mismos.

Intereses sectoriales, conservación versus desarrollo, flora y fauna versus gente, lucro versus gente –si bien parecía que había intentos de contemplar todos estos factores en los Principios de los bosques, la negociación estuvo mucho más dirigida por los intereses comerciales de la explotación maderera. La frase "desarrollo sostenible de los bosques" que aparece a lo largo de todo el documento, básicamente se refiere a mejores prácticas de corta de árboles y plantaciones para obtención de pulpa y madera con fines industriales. Los críticos llamaron al documento "conjunto de silvicultura" más que principios de los bosques, aun cuando hay concesiones generales a las necesidades de obtención de leña para combustible y a los valores no económicos de los bosques.

Como positivo, los Principios (leerlos con los capítulos 11. Lucha contra la deforestación, y 15. Conservación de la diversidad biológica, del Programa 21:) constituyen el primer consenso mundial sobre la necesidad de combatir la deforestación y aplicar en cambio una política de ordenación sostenible para las múltiples y complementarias funciones y usos de los bosques. Estos principios son aplicables a los bosques de todo tipo, tanto a los naturales como a las plantaciones forestales, y en todas las regiones geográficas y zonas climáticas, incluidas la austral, la boreal, la subtemplada, la templada, la subtropical y la tropical [Preámbulo párrafo (e)].

La dicotomía conservación versus desarrollo de alguna manera está integrada en los siguientes párrafos del Preámbulo:

a) La cuestión de los bosques guarda relación con toda la gama de problemas y oportunidades en el contexto del medio ambiente y el desarrollo, incluido el derecho al desarrollo socioeconómico en forma sostenible.

b) Los presentes principios obedecen al objetivo rector de aportar una contribución a la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques y de tomar disposiciones respecto de sus funciones y usos múltiples y complementarios.

c) Los problemas y las oportunidades que existen en el ámbito de la silvicultura deben ser examinados con un criterio holístico y equilibrado en el contexto general del medio ambiente y el desarrollo, teniendo en cuenta los múltiples usos y funciones de los bosques, entre ellos los usos tradicionales, y los probables problemas económicos y sociales que se plantean cuando esos usos son limitados o restringidos, así como las posibilidades de desarrollo que puede ofrecer la ordenación sostenible de los bosques.

f) Los bosques de todo tipo entrañan procesos ecológicos complejos y singulares que constituyen la base de la capacidad, actual o potencial, de los bosques de proporcionar recursos para satisfacer las necesidades humanas y los valores ambientales, por lo cual su ordenación y conservación racionales deben preocupar a los gobiernos de los países en que se encuentran, y son valiosos para las comunidades locales y para el medio ambiente en su totalidad.

g) Los bosques son indispensables para el desarrollo económico y el mantenimiento de todas las formas de vida.

Además, el Principio 2(b) reitera que los recursos y las tierras forestales deberían ser objeto de una ordenación sostenible a fin de atender a las necesidades sociales, económicas, ecológicas, culturales y espirituales de las generaciones presentes y futuras. Esas necesidades se refieren a productos y servicios forestales, como madera y productos de la madera, agua, alimentos, forraje, medicamentos, combustible, vivienda, empleo, esparcimiento, hábitat para la fauna y flora silvestres, diversidad en el paisaje, sumideros y depósitos de carbono, y se refieren asimismo a otros productos forestales. Habría que tomar medidas adecuadas para proteger a los bosques de los efectos nocivos de la contaminación, incluida la transportada por el aire, y de incendios, plagas y enfermedades a fin de mantener íntegramente su múltiple valor.

El Principio 9(c) reconoce también la dimensión intersectorial de la ordenación:

En la formulación de políticas nacionales sobre los bosques de todo tipo deberían tenerse en cuenta las presiones y demandas impuestas a los ecosistemas y recursos forestales por influencias ajenas al sector forestal, y habría que buscar medios intersectoriales para hacer frente a esas presiones y demandas.

El Principio 13 refuerza esta idea, como puede verse en el párrafo (d): Las políticas de conservación forestal y desarrollo sostenible deberían integrarse con las políticas económicas, comerciales y otras políticas pertinentes, y el párrafo (e): Deberían evitarse las políticas y prácticas fiscales, comerciales, industriales, de transporte y de otro tipo que pudieran producir la degradación de los bosques. Deberían alentarse políticas adecuadas, dirigidas a la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques, que incluyeran, cuando procediera, incentivos apropiados.

La necesidad de asegurar una utilización integrada de la tierra encuentra un elemento importante en el Principio 8(e): La ordenación forestal debería integrarse con la ordenación de las zonas adyacentes a fin de mantener el equilibrio ecológico y la productividad sostenible.

Un gran avance lo constituye el reconocimiento del Principio 9(a) de que la destrucción forestal en el Sur en gran medida está provocada por factores tales como la deuda externa, agravada por la transferencia neta de recursos del Sur al Norte, que obliga a muchos países a explotar los bosques de manera insostenible para recaudar ingresos destinados al pago de la deuda y sus intereses.

También hay un reconocimiento al problema de lograr por lo menos el valor de sustitución de los bosques a través del mejoramiento del acceso al mercado de productos forestales, en especial los productos elaborados. Esto es más acuciante en el caso de la madera tropical, cuyos precios son determinados por los importadores (a menudo enormes compañías comercializadoras), por lo tanto son bajos y no reflejan el costo total de la destrucción forestal.

También se señalan las nuevas amenazas a los bosques naturales de Siberia y Europa Oriental causados por la apertura de esas economías al mercado mundial. El Principio 9(a) exhorta a prestar atención especial a los países que experimentan el proceso de transición a las economías de mercado.

Se dedicó mucho tiempo a discutir las necesidades de las comunidades locales que dependen de los recursos forestales. Algunas delegaciones identificaron la recolección de leña como una de las principales causas de la deforestación. Otras, apoyadas por la mayoría de las ONG, argumentaron que las causas subyacentes se ubican en la explotación comercial (comercio maderero, minería, conversión de tierras a la explotación agrícola comercial, megaproyectos tales como la construcción de represas). La recolección de leña en muchos casos es sostenible pero podría tornarse destructiva sólo cuando la explotación en gran escala obliga a los recolectores a depender de zonas forestales cada vez más reducidas. El Principio 6(a) hace referencia a la reforestación de las tierras degradadas para el abastecimiento de leña. No obstante, el mismo párrafo se refiere a las plantaciones para el abastecimiento de madera para fines industriales.

También se discutió la expulsión de las comunidades locales de las zonas forestales designadas como parques nacionales. En la mayoría de los casos ese desplazamiento empobrece a la gente afectada, a menudo en violación de sus derechos territoriales, y los obliga a trasladarse a zonas protegidas, lo que a su vez conspira contra el objetivo de conservación. Las ONG y algunas delegaciones afirmaron reiteradamente que sin seguridad territorial fuera del bosque y sin el reconocimiento de los derechos de las comunidades tradicionales (especialmente pueblos indígenas) con respecto al bosque, tanto los objetivos de conservación como los de desarrollo se verían amenazados.

El resultado es el Principio 9(b), que establece: Los gobiernos y la comunidad internacional deberían abordar los problemas que obstaculizan los esfuerzos por lograr la conservación y el uso sostenible de los recursos forestales, que obedecen a la falta de otras opciones accesibles a las comunidades locales, especialmente los pobres de las zonas urbanas y las poblaciones rurales pobres que dependen económica y socialmente de los bosques y los recursos forestales.

La promoción de las plantaciones provocó un interés generalizado entre las ONG durante las negociaciones. En las sesiones de negociación se presentaron pruebas del desplazamiento de bosques naturales por plantaciones de monocultivos. La pérdida de biodiversidad, el desplazamiento de pueblos indígenas y comunidades locales, la vulnerabilidad de los propios monocultivos ante enfermedades y plagas, fueron algunos de los factores citados como grandes problemas. Se trata de una opción insostenible en el marco de las actuales prácticas y demandas de consumo.

El Principio 6, en los párrafos (a) y (d), expresa su apoyo por las plantaciones. Si bien es innegable que es necesario desarrollar fuentes de madera para satisfacción de las necesidades de energía, la cuestión es el criterio de tales suministros si se van a plantar árboles. Deben manejarse criterios sociales y ecológicos, ya que la tierra que se va a utilizar generalmente es reclamada por pueblos indígenas y comunidades locales. Los Principios de los bosques tampoco identifican el consumo dispendioso e innecesario de la madera como la principal causa de la deforestación.

En ese sentido, la introducción por Malasia del concepto de "reverdecimiento de la Tierra" en medio del proceso preparatorio fue objeto de críticas. El argumento de que era para equilibrar la responsabilidad del Sur con la de los países industrializados del Norte, que comenzaron las actividades de deforestación mucho antes y perdieron toda su cubierta forestal natural salvo algunos pequeños espacios, resultaba aceptable. No obstante, incluir toda la cubierta de árboles, hasta las plantaciones de monocultivos (para madera industrial, caucho y palma oleaginosa), suponía convertir el concepto de bosque en una parodia. Esta preocupación tiene sus raíces cuando en Malasia las compañías colocaron carteles a lo largo de las carreteras que atraviesan las plantaciones de palma oleaginosa y caucho anunciando que estaban "reverdeciendo la Tierra".

El concepto está finalmente contenido en el Principio 8(a): Debería emprenderse una labor de reverdecimiento de la Tierra. Todos los países, especialmente los países desarrollados, deberían adoptar medidas positivas y transparentes orientadas a la reforestación, la forestación y la conservación forestal, según procediera.

En vista de las críticas, hay un intento de hacer un enfoque más integrado en los siguientes párrafos, que establecen que:

8(b) Se deberían emprender actividades racionales desde el punto de vista ecológico, económico y social para mantener y aumentar la cubierta forestal y la productividad de los bosques mediante actividades de rehabilitación, reforestación y repoblación forestal en tierras improductivas, degradadas y deforestadas, y también mediante la ordenación de los recursos forestales existentes.

8(f) En las políticas o leyes nacionales para la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques se debería contemplar la protección de ejemplos representativos o singulares ecológicamente viables de bosques, incluidos bosques primarios o antiguos, bosques de importancia cultural, espiritual, histórica o religiosa y otros bosques singulares y valiosos de importancia nacional.

8(h) En las políticas nacionales se debería prever la ejecución de evaluaciones del impacto ambiental cuando fuera probable que la adopción de medidas tuviera repercusiones negativas considerables en recursos forestales importantes y cuando esas medidas dependieran de una decisión de una autoridad nacional competente.

Con respecto a los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales, los Principios de los bosques son débiles. Una crítica fundamental que opusieron enérgicamente las organizaciones de pueblos indígenas en la CNUMAD fue la negativa a incluir el término "pueblos indígenas" en todos los documentos que contemplan la situación de estos pueblos y sus comunidades. Esta distinción es crucial para el derecho a la autodeterminación que se busca en otros foros de las Naciones Unidas y acuerdos de la CNUMAD, incluso los Principios de los bosques, y su ausencia constituye "un serio revés a nuestra lucha por nuestro derecho inalienable a la autodeterminación y a nuestro dominio ancestral" (declaración de representantes de pueblos indígenas pronunciada en la cuarta reunión preparatoria de CNUMAD, abril de 1992).

El Principio 2(d) estipula que los gobiernos deberían promover la participación de todos los interesados, incluidas las comunidades locales y las poblaciones indígenas, la industria, los trabajadores, las organizaciones no gubernamentales y los particulares, los habitantes

de las zonas forestales y las mujeres, en el desarrollo, la ejecución y la planificación de la política forestal del país, y ofrecer oportunidades para esa participación. Primero, no se trata de un reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, en especial de los primeros. Segundo, es una bolsa de intereses mezclados, muchos de ellos irreconciliables y desiguales en su influencia en la adopción de decisiones.

Luego está el Principio 5(a): La política forestal de cada país debería reconocer y apoyar debidamente la cultura y los intereses y respetar los derechos de las poblaciones indígenas, de sus comunidades y otras comunidades y de los habitantes de las zonas boscosas. Se deberían promover las condiciones apropiadas para estos grupos a fin de permitirles tener un interés económico en el aprovechamiento de los bosques, desarrollar actividades económicas y lograr y mantener una identidad cultural y una organización social, así como un nivel adecuado de sustentación y bienestar, lo que podría hacerse, entre otras cosas, por conducto de sistemas de tenencia de la tierra que sirvieran de incentivo para la ordenación sostenible de los bosques.

No es un claro reconocimiento de los derechos a las tierras tradicionales o ancestrales. Corresponde al Estado decidir cuáles son las condiciones apropiadas.

La aplicación de la biotecnología moderna está incrementando el potencial de los recursos forestales, al cual están asociados el conocimiento y las prácticas acumuladas de los pueblos indígenas, que tienen un enorme valor comercial para la industria. Hace ya largo tiempo que se viene dando una piratería de ese conocimiento, que se intensifica en la era de la ingeniería genética. Así, el Principio 12(d) establece que: Habría que reconocer, respetar, registrar, desarrollar y, según procediera, introducir en la ejecución de programas la capacidad autóctona y los conocimientos locales pertinentes en materia de conservación y desarrollo sostenible de los bosques, con apoyo institucional y financiero y en colaboración con los miembros de las comunidades locales interesadas. Por consiguiente, los beneficios que se obtuvieran del aprovechamiento de los conocimientos autóctonos deberían compartirse equitativamente con esas personas. Esto también está estipulado en el Convenio de la Diversidad Biológica. La dificultad estriba en la protección de los derechos intelectuales de los pueblos indígenas y de las comunidades locales frente a la creciente red de patentes comerciales y otras formas de derechos de propiedad intelectual comerciales impuestos por el Acuerdo de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio, del sistema GATT/OMC.

El apoyo financiero a los países en desarrollo fue objeto de largas e intensas discusiones. El Sur admitía la necesidad de contar con mejores políticas y programas de ordenación forestal, pero los obstáculos financieros eran desalentadores, especialmente para los países pobres.

En la misma línea de acción del acuerdo general de la CNUMAD, el Principio 1(b) establece que: El costo adicional total convenido de alcanzar los beneficios relacionados con la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques requiere una mayor cooperación internacional y debería ser compartido equitativamente por la comunidad internacional. En el período post-Río, las complejidades y la cuestionable funcionalidad del concepto de costo adicional, especialmente con relación a los bosques, lo convirtió más en un asunto académico que en un marco práctico.

El Principio 10 reclama que se brinden recursos financieros nuevos y adicionales a los países en desarrollo para permitirles ordenar, conservar y desarrollar en forma sostenible sus recursos forestales, incluida la forestación, la reforestación y la lucha contra la deforestación y la degradación de los bosques y las tierras.

El Principio 7(b) estipula que deberían proporcionarse recursos financieros específicos a los países en desarrollo con importantes zonas forestales que establecieran programas de conservación forestal, incluidas zonas de bosques naturales protegidas. Estos recursos deberían estar dirigidos especialmente a los sectores económicos que estimularían la realización de actividades económicas y sociales de sustitución.

No obstante, la tendencia post-Río de reducir la ayuda financiera no es un buen presagio para la financiación de los programas relacionados con los bosques. La conservación seleccionada y ciertos programas apoyados en la comunidad están recibiendo algún apoyo, pero no son suficientes, no abordan las causas fundamentales de la deforestación y no constituyen fondos nuevos y adicionales. Al mismo tiempo, continúa el comercio y el consumo insostenible de la madera, la minería y otras actividades que destruyen los bosques.

Los Principios 13(a) y 14 son una respuesta a las medidas comerciales unilaterales, en particular las prohibiciones a la importación en una serie de países del Norte que se aplicaron durante los tres años que precedieron a la Cumbre de la CNUMAD.

Hubo intensas negociaciones en que algunos países del Norte argumentaron a favor del derecho a seguir aplicando la legislación nacional contra la importación de productos insostenibles. Malasia, que es un gran exportador de madera tropical, reaccionó abiertamente contra esto y cuestionó la legalidad de tales intentos. En la medida que la Ronda Uruguay de negociaciones del GATT concluyó al mismo tiempo que la CNUMAD, se argumentó que el mejoramiento del acceso al mercado y de los precios contribuiría a una mejor política de ordenación forestal que la aplicación de medidas de comercio unilaterales por parte de los países importadores. Además, aplicar la medida sólo contra la madera tropical frente a otros tipos de madera de fuentes del Norte producidos de manera insostenible, sería discriminatorio.

El resultado es el Principio 14 que establece: Deberían eliminarse o evitarse las medidas unilaterales, incompatibles con las obligaciones o acuerdos internacionales, destinadas a restringir y/o prohibir el comercio internacional de la madera u otros productos forestales con el objeto de lograr la ordenación sostenible a largo plazo de los bosques.

Además, el Principio 13 estipula que:

(a) El comercio de productos forestales debería basarse en normas y procedimientos no discriminatorios y multilaterales convenidos de conformidad con el derecho y las practicas del comercio internacional. En este contexto, debería facilitarse el comercio internacional abierto y libre de los productos forestales.

(b) Debería estimularse la reducción o eliminación de las barreras arancelarias y los obstáculos al mejoramiento del acceso al mercado y de los precios, con miras a elevar el valor añadido de los productos forestales, así como la elaboración local de dichos productos, para permitir a los países productores mejorar la conservación y ordenación de sus recursos forestales renovables.

Es justo que no haya discriminación, y las ONG en la CNUMAD habían reclamado que se sometiera a control tanto la madera de los bosques templados como la de los bosques tropicales, ya que los modelos de producción y consumo de ambos son insostenibles. Sin embargo, los principios referidos al comercio libre de los productos forestales son mucho más claros y firmes que los referidos al consumo y la producción. El vínculo entre degradación forestal y modelos de consumo y producción está incluido, pero en términos más bienes débiles y generales. El Principio 6(b) establece: La política y los programas nacionales deberían tener en cuenta la relación, de haberla, entre la conservación, la ordenación y el desarrollo sostenible de los bosques, y todo los aspectos relacionados con la producción, el consumo, el reciclado o el destino final de los productos forestales. El Principio 7(a) estipula que: Habría que hacer lo posible por promover un ambiente económico internacional propicio para el desarrollo sostenido y ecológicamente racional de los bosques de todos los países que incluya, entre otras cosas, el estímulo de modalidades sostenibles de producción y consumo para erradicar la pobreza y promover la seguridad alimentaria.

Sin embargo, reconociendo que los precios de la madera no reflejan los verdaderos costos ambientales de la degradación forestal, el Principio 13(c) llama a alentar en los planos nacional e internacional la incorporación de costos y beneficios para el medio ambiente en las fuerzas y los mecanismos del mercado, a fin de lograr la conservación forestal y el desarrollo sostenible.

La amenaza que la lluvia ácida representa para los bosques del Norte está también identificada en el Principio 15: Deberían controlarse los contaminantes, sobre todo los transportados por el aire, incluidos los que causan la deposición ácida, perjudiciales para el bienestar de los ecosistemas forestales en los planos local, nacional, regional y mundial.

D Relación entre los bosques y el Convenio sobre la Diversidad Biológica

Si bien los Principios de los bosques no tienen fuerza jurídica obligatoria, más de 150 países son Parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que es un instrumento legal. El Convenio sobre la Diversidad biológica también ofrece un marco para la conservación de la biodiversidad y la utilización sostenible de sus componentes; por lo tanto es una base importante para las políticas nacionales y la cooperación internacional.

En el cumplimiento de las obligaciones en materia de conservación de la biodiversidad en la ordenación forestal, con relación a los bosques debe darse énfasis a:

* usos comerciales actuales y potenciales de la biodiversidad forestal en la agricultura y la investigación farmacéutica;

* la importancia de los ecosistemas forestales que hasta ahora han sido desatendidos, en especial los bosques costeros y los humedales de agua dulce;

* los derechos de los pueblos indígenas y de las comunidades locales (incluidos los agricultores): incluyen las formas de vida basadas en el bosque, y sus conocimientos, innovaciones y prácticas en la utilización de la biodiversidad;

* la importancia de los bosques con relación a la conservación del suelo y el agua para la agricultura;

* el papel de los bosques en el mantenimiento del suelo que contiene una diversidad desconocida de microorganismos;

* las causas subyacentes de la pérdida y degradación de la biodiversidad.

De la lectura del Preámbulo y los Artículos pertinentes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, proponemos lo siguiente para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes:

1 Causas subyacentes de la pérdida y degradación de la biodiversidad

1.1 El Convenio sobre la Diversidad Biológica establece que la diversidad biológica está siendo considerablemente reducida como consecuencia de determinadas actividades humanas (Preámbulo: Párrafo 6) y que es vital prever, prevenir y atacar en su fuente las causas de reducción o pérdida de la diversidad biológica (Preámbulo: Párrafo 8). El Artículo 7(c) obliga a las Partes Contratantes a identificar los procesos y categorías de actividades que tengan o sea probable que tengan efectos perjudiciales importantes en la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica, y a que haga un seguimiento de sus efectos. A continuación el Artículo 8(l) estipula que cuando se haya determinado un efecto adverso importante de conformidad con el artículo 7, las Partes deberán reglamentar u ordenar esos procesos y categorías de actividades.

1.2 Estas disposiciones forman la base para identificar las causas subyacentes de la pérdida y degradación de la biodiversidad, sin la cual los gobiernos no lograrán poner en práctica el espíritu del Convenio.

1.3 Entre las causas inmediatas de la pérdida de los bosques que también significa pérdida de biodiversidad, figuran: la explotación forestal comercial, los programas de conversión forestal (en gran medida para monocultivos agrícolas y ganaderos), la minería, la construcción de represas y la falta de tierra o de seguridad en la tenencia de la tierra fuera del bosque, lo que obliga a los pobres a trasladarse a las zonas boscosas. Esto último es, en gran medida la entrada a los bosques naturales de empresas dedicadas a la explotación comercial o la construcción de infraestructura lo que abre el camino al que después acceden los pobres y los sin tierra. No obstante, hay fuerzas internacionales subyacentes que dirigen estos procesos, algunas de las cuales son:

* Políticas, programas y proyectos de bancos multilaterales de desarrollo y el FMI, así como organismos de las Naciones Unidas [por ejemplo, LA Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT)];

* Modelos de producción y consumo insostenibles;

* Comercio internacional no equitativo, especialmente en los productos básicos;

* Crisis internacional de la deuda;

* Sistemas equivocados de incentivo económico y de responsabilidad nacional.

1.4 La promoción de monocultivos trajo como consecuencia la aplicación de programas de explotación forestal que destruyen la biodiversidad. E incluso cuando los bosques son convertidos a la agricultura, ésta consiste en cultivos comerciales a gran escala o una reducida selección de variedades de cultivos alimenticios. En cualquiera de los dos escenarios -plantación forestal o agrícola- se sacrifica la biodiversidad, dando como resultado especies vulnerables a las enfermedades y plagas.

2 Uso sostenible: reconocer límites al uso de la biodiversidad y evitar o minimizar los efectos perjudiciales

2.1 El enfoque integral del Programa 21 debería considerar a los recursos naturales no sólo para la conservación y la utilización sostenible de las especies y los hábitats, sino también para el mantenimiento de ecosistemas estables. El Convenio es más claro que el Programa 21 y los Principios de los bosques en cuanto al reconocimiento que hace del valor intrínseco de la biodiversidad, además de sus valores ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos (Preámbulo: Párrafo 1). También reafirma que la diversidad biológica es importante para la evolución y el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera (Preámbulo: Párrafo 2).

2.2. El Convenio sobre la Diversidad Biológica continúa con el concepto de "Utilización sostenible", a la que define como "la utilización de componentes de la diversidad biológica de un modo y a un ritmo que no ocasione la disminución a largo plazo de la diversidad biológica, con lo cual se mantienen las posibilidades de ésta de satisfacer las necesidades y las aspiraciones de las generaciones actuales y futuras". (Artículo 2). Esta definición es vital en cuanto reconoce que hay límites a la utilización, más allá de los cuales la pérdida de biodiversidad será irreversible. Podemos agregar que también provocará la inestabilidad de los ecosistemas, lo que a su vez conduce a un mayor daño ambiental, social y económico.

2.3 Un punto de partida importante es la obligación de las Partes Contratantes del Convenio de elaborar estrategias, planes o programas nacionales para la conservación y la utilización sostenible de la biodiversidad, y de integrar esos objetivos a los planes y políticas sectoriales o intersectoriales (Artículo 6).

2.4 La conservación (y cuando fuere necesario la rehabilitación) de los bosques naturales ricos en diversidad o que tienen especies endémicas, o que ya han sido severamente degradados, es urgente. El Convenio sobre la Diversidad Biológica observa que la exigencia fundamental para la conservación de la diversidad biológica es la conservación in situ de los ecosistemas y hábitats naturales y el mantenimiento y la recuperación de poblaciones viables de especies en sus entornos naturales (Preámbulo: Párrafo 10). Se supone que la conservación ex situ es para complementar las medidas in situ (Artículo 9). El Artículo 7 obliga a las Partes Contratantes a prestar especial atención a los componentes de la biodiversidad que requieren "medidas de conservación urgentes". Las Partes deberían aplicar la lista indicativa para la identificación y el control de los componentes de la biodiversidad por su importancia para la conservación y utilización sostenible, contenida en el Anexo I. De ser necesario, podría ser utilizada como base a partir de la cual se ampliaría.

2.5 El Artículo 7 también dedica especial atención al control de los componentes de la biodiversidad que ofrezcan el mayor potencial para la utilización sostenible. La mayoría del trabajo de las iniciativas forestales para el Convenio se centra en el uso de la madera por el sector industrial. A pesar de los esfuerzos por arribar a criterios para la ordenación sostenible de los bosques, éstos fundamentalmente comienzan con la explotación maderera y las plantaciones comerciales, y la biodiversidad casi como un elemento adjunto. Por otro lado, el Artículo 10(b) del Convenio exige a las Partes la adopción de medidas relativas al uso de los recursos biológicos para evitar o reducir al mínimo los efectos adversos para la diversidad biológica. Nuevamente, se trata de una obligación jurídica que puede contribuir a la conservación de los bosques.

3 Reconocimiento de los derechos y las contribuciones de los indígenas y las comunidades locales

3.1 El Convenio sobre la Diversidad Biológica reconoce la estrecha y tradicional dependencia de muchas comunidades locales y poblaciones indígenas que tienen sistemas de vida tradicionales basados en los recursos biológicos, y la conveniencia de compartir equitativamente los beneficios que se derivan de la utilización de los conocimientos tradicionales, las innovaciones y las prácticas pertinentes para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes (Preámbulo: Párrafo 12).

3.2 El Artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad Biológica establece que cada Parte Contratante, con arreglo a su legislación nacional, respetará, preservará y mantendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales que entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y promoverá su aplicación más amplia, con la aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos, innovaciones y prácticas, y fomentará que los beneficios derivados de la utilización de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se compartan equitativamente;

3.3 El Artículo 10(c) exige a las Partes que protejan y alienten la utilización consuetudinaria de los recursos biológicos de conformidad con las prácticas culturales tradicionales que sean compatibles con las exigencias de la conservación o de la utilización sostenible. El Párrafo (d) exige además, que las Partes ayuden a las poblaciones locales a preparar y aplicar medidas correctivas en las zonas degradadas donde la diversidad biológica se ha reducido.

3.4 Es indudable que las comunidades indígenas y locales habitantes de los bosques son de las que más saben acerca de los bosques. Eso, y su dependencia del bosque para su supervivencia y bienestar social, cultural y espiritual, exige que sus derechos y tradiciones sean cabalmente respetados. La dimensión social de cualquier acción relacionada con el bosque debe, por lo tanto, incluir el respeto a la diversidad cultural, y asegurar la tierra y los derechos económicos e intelectuales de las comunidades indígenas y locales. La seguridad de la tierra para los pequeños agricultores y los agricultores sin tierra fuera del bosque debería ser parte integral del programa de acción, para aflojar la presión sobre los bosques naturales.

3.5 Con relación a los derechos intelectuales, el documento de la Secretaría Interina del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que fue presentado a la segunda sesión de la reunión preparatoria para la Primera Conferencia de las Partes, fue muy informativa y útil. El documento concluía, entre otra cosas, en que:

a. "No hay instrumentos o normas jurídicas internacionales que reconozcan adecuadamente los derechos de las comunidades indígenas y locales sobre sus conocimientos, innovaciones o prácticas".

b. "No alcanza sólo con los sistemas actuales en materia de derechos de propiedad intelectual para asegurar que los beneficios regresen a las comunidades indígenas y locales ... aun cuando el sistema sea adaptado efectivamente, ...la mayoría de las comunidades indígenas carecen de los medios financieros, técnicos y jurídicos para reclamar esos derechos o para asegurar su aplicación efectiva. Tampoco queda claro qué mecanismo se necesitaría aplicar para que la forma o el tipo de beneficios que regresen a la comunidad apoyen la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica".

c. "El Convenio deja en manos de los gobiernos nacionales la determinación del alcance y la naturaleza de los derechos indígenas necesarios para dar sentido a sus disposiciones".

d. "Actualmente, toda protección que consagre los conocimientos, innovaciones y prácticas de las comunidades indígenas y locales parece depender de acuerdos contractuales y de las directrices utilizadas o recomendadas por instituciones intergubernamentales, académicas, públicas y privadas en las soluciones que han dado a esas comunidades. No parece que alcance con confiar en la buena voluntad de esas compañías e instituciones para aplicar las disposiciones pertinentes del Convenio. Es necesario que existan acciones positivas de parte de los gobiernos".*

3.6 Hay un creciente consenso entre los movimientos de pueblos indígenas y varias ONG de que el marco jurídico existente para la protección de los derechos de propiedad intelectual va en contra del sistema de valores de las comunidades. Hay peligros inherentes de que este sistema que ha evolucionado en dirección a la protección de los intereses privados, socave el valor colectivo e intergeneracional de los conocimientos indígenas. El mecanismo del contrato como alternativa también está siendo cada vez más cuestionado. Proponemos un régimen único sui para la protección de los derechos intelectuales –no la protección de derechos de propiedad sino un régimen que proteja los derechos colectivos e intergeneracionales contra la privatización por el sistema formal existente de derechos de propiedad intelectual y patentes.

E El seguimiento de la CNUMAD: el Grupo Intergubernamental sobre Bosques

La Comisión de Desarrollo Sostenible creó un Grupo Intergubernamental sobre Bosques en su tercera sesión celebrada en abril de 1995.

Esta recomendación provino del Grupo de Trabajo ad hoc permanente de integración abierta sobre Temas Sectoriales de la Comisión de Desarrollo Sostenible que se había reunido previamente del 27 de febrero al 3 de marzo en Nueva York. Las delegaciones gubernamentales discutieron ampliamente acerca de la revisión de la aplicación de los Capítulos 10 a 15 del Programa 21, el plan de acción acordado por los Jefes de Estado en la Cumbre de Río celebrada en junio de 1992. Las discusiones abarcaron los siguientes temas: enfoque integral de la planificación y gestión de los recursos de la tierra, bosques, desertificación y sequía, desarrollo sostenible en zonas de montaña, promoción de la agricultura sostenible y el desarrollo rural y conservación de la diversidad biológica.

Tal como se esperaba, los bosques dominaron las discusiones. El Grupo de Trabajo señaló los diversos procesos intergubernamentales en marcha, incluso el Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre Bosques (coauspiciado por Canadá y Malasia), el Grupo de Trabajo sobre Criterios e Indicadores para la Conservación y la Ordenación Sostenible de los Bosques Boreales y Templados (el Proceso de Montreal); el Proceso Helsinki –Criterios e Indicadores para la Ordenación Sostenible de los Bosques Europeos; un taller sobre directrices nacionales de información sobre la ordenación forestal auspiciado por la India y el Reino Unido. Otras reuniones sobre bosques que tuvieron lugar en los últimos meses incluyeron un taller de coordinadores de los Planes de Acción de Silvicultura Nacional (coauspiciados por Canadá y Holanda); un taller sobre Criterios e Indicadores de Sustentabilidad en el Amazonas, coauspiciado por el Tratado sobre la Cooperación Amazónica y el Instituto World Resources, con sede en Washington; una reunión de expertos de la FAO y la OIMT sobre la armonización de los criterios e indicadores para una ordenación forestal sostenible (que examinó todos los variados procesos sobre criterios e indicadores, así como los tres talleres regionales de la FAO realizados en Santiago, Bangkok y Accra).

Se decidió que el Grupo Intergubernamental sobre Bosques estaría abierto a todos los gobiernos, y encaminado a:

* trabajar de manera abierta, transparente y participativa;

* ofrecer una evaluación de las acciones ya emprendidas para combatir la deforestación y la degradación forestal, y promover la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo, incluso de sus efectos ambientales y socioeconómicos;

* proponer opciones para avanzar en las acciones, aprovechando la experiencia de organismos pertinentes tales como la FAO, el Programa de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas sobre Desarrollo (PNUD), la OIMT y otros dentro y fuera del sistema de la ONU, así como de secretarías de convenios pertinentes, con una contribución apropiada de las ONG.

Se aceptó que la Comisión de Desarrollo Sostenible debería considerar la posibilidad de realizar acuerdos para la coordinación efectiva en este campo ya que brinda el marco apropiado para juntar las capacidades y la competencia de muchos organismos de la ONU y de organizaciones internacionales en el seguimiento del Programa 21 y de los Principios de los Bosques adoptados en Río.

Países como Brasil y Malasia subrayaron que esos dos documentos representan la mayor forma de consenso sobre bosques y por lo tanto deben ser necesariamente el punto de partida. Varios gobiernos aceptaron que dada la complejidad del tema, no hay una sola agencia que pueda estar a la cabeza. Numerosas ONGs en la reunión pidieron que el Departamento para la Coordinación de Políticas y el Desarrollo Sostenible, fuera el punto de coordinación que sirviera al grupo intergubernamental.

El mandato y las modalidades para el trabajo del grupo especial fueron fijadas por el Convenio sobre la Diversidad Biológica en abril de 1995. El mandato se derivó de elementos contenidos en el Programa 21 y los Principios de los Bosques, y varios gobiernos, entre ellos los del Grupo de los 77 y China, presentaron listas adicionales de posibles elementos también para su consideración.

Tal vez por primera vez a nivel intergubernamental, el Grupo de Trabajo permanente de la Comisión de Desarrollo Sostenible pidió prestar mayor atención a los factores intersectoriales, que son las causas subyacentes de la deforestación y la degradación de los bosques. El Grupo puso énfasis en que los factores tales como los modelos de producción y consumo, la pobreza, el crecimiento demográfico, la contaminación, las relaciones de intercambio, las prácticas comerciales discriminatorias y las políticas insostenibles relacionadas con sectores tales como la agricultura, la energía y el comercio, podrían ejercer una influencias adversa importante en los bosques. También recordó las múltiples funciones de los bosques en el desarrollo económico y la conservación de la diversidad biológica así como su papel como fuente de sustento de varios grupos indígenas y otras comunidades locales, además de varias otras funciones de producción, de protección y sociales. La activa participación de las ONG y el continuado fervor del debate sobre los bosques a escala nacional y mundial que siguió a la CNUMAD, ¡sin duda enriquecieron el trabajo de la Comisión de Desarrollo Sostenible!

La atmósfera de las discusiones intergubernamentales post-Río fue muy diferente a la que imperó durante las negociaciones de la CNUMAD. En ese momento el mayor centro de atención estaba puesto en los bosques pluviales tropicales, porque el acelerado índice de destrucción forestal y de genocidio de los pueblos indígenas que viven en esos bosques había captado la atención y preocupación internacionales. Luego de la CNUMAD, la devastación de los bosques templados y boreales también ingresó en los temas de debate de los foros internacionales. Las comunidades y ONGs locales y nacionales de esos países afectados (en especial Canadá y la costa Noroeste del Pacífico de Estados Unidos) habían emprendido esfuerzos concertados para dirigir la atención pública a los bosques templados y boreales, cuya situación era aún más comprometida. Las comunidades indígenas de esos países también expusieron las luchas que venían llevando a cabo y las dificultades por las que atravesaban. Fue así que el escenario, en el que en un principio los gobiernos de los países tropicales aparecían a la defensiva y otros proclamaban la importancia de proteger a los bosques tropicales, cambió y el discurso alcanzó un nivel más amplio. En lugar de considerar únicamente las políticas nacionales de los países productores o de responsabilizar de manera simplista a la gente pobre y al exceso de población por la destrucción de los bosques, se ampliaron los factores objeto de examen y se incluyeron el comercio internacional de la madera, el consumo insostenible, la deuda externa y las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el FMI, así como una amplia gama de actividades económicas que destruyen o degradan los ecosistemas de los bosques.

No obstante, las ONG presentes en la reunión entre periodos de sesiones de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible y muchas más provenientes tanto del Norte como del Sur y que trabajan en el terreno, afirmaron que la situación de los bosques no ha mejorado realmente. El panorama general es de mayor urgencia aún. La corta de árboles con fines comerciales por parte de compañías asiáticas se ha expandido hacia el Pacífico y América del Sur, mientras continúa la tala de bosques antiguos en la costa del Pacífico de América del Norte. En Australia, grandes extensiones de los bosques naturales que aún quedan han sido otorgados en concesión para la obtención de astillas de madera. La industria del papel se ha abalanzado sobre Asia y América Latina en busca de bosques naturales y tierra para plantaciones. En la mayoría de los casos hay una fuerte resistencia de la comunidad porque se crean situaciones de conflicto sobre la tierra y por la creciente preocupación ambiental en torno a tales plantaciones. Al mismo tiempo, se planean enormes represas para la cuenca del Río Mekong, que afectarían a Laos, Camboya y Vietnam; y en Sarawak, Malasia. Los bosques de montaña, de importancia vital y muchos de ellos cuencas de captación de agua, han sido escogidos para establecer allí infraestructura a gran escala con fines inmobiliarios, turísticos o afines.

Una gran preocupación de varias ONG es que los procesos intergubernamentales son fragmentados y estrechos de mira. En la mayoría de las reuniones que se han celebrado hasta ahora, los funcionarios y ministros del sector de la silvicultura han sido los que han tenido el papel más preponderante. Esto inevitablemente dirigió las discusiones hacia los productos de la madera. Las prioridades en el uso de la tierra, la conversión forestal para plantación de cultivos destinados a la exportación, la conversión de bosques costeros y manglares para la acuicultura a gran escala, el fomento del turismo, el desarrollo de la energía y la infraestructura todavía no han sido debida y plenamente considerados. Todavía está pendiente la realización de un análisis exhaustivo de las políticas, los programas y los proyectos del Banco Mundial y de las instituciones financieras regionales. En los casos en que existen políticas, como es el caso de las políticas del Banco Mundial sobre bosques, reasentamientos y pueblos indígenas, generalmente no se observan.

Incluso las discusiones relativas a la silvicultura han sido estrechas, centrándose en gran medida en la certificación de la madera producida de manera sostenible, en los criterios e indicadores para tal producción y otros aspectos técnicos. Las realidades y relaciones de poder que determinan la explotación de madera en todos los países, lamentablemente no están en la agenda, y continúan siendo obstáculos a cualquier avance significativo en la ordenación de los bosques.

Varias delegaciones gubernamentales que acudieron a la reunión entre periodos de sesiones de la Comisión de Desarrollo Sostenible reconocieron la necesidad de un enfoque holístico e integral, que esperaban sería la forma que adoptaría el grupo de la Comisión que habían propuesto. Se fijó un periodo de dos años para el trabajo del panel, el cual presentaría un informe de avance a la cuarta sesión de la Comisión de Desarrollo Sostenible, en 1996, y sus conclusiones finales, recomendaciones y propuestas de acción a la quinta sesión de 1997.

Si continúa la apertura del proceso de la Comisión de Desarrollo Sostenible, habrá oportunidades para la participación de las ONG. La credibilidad de la Comisión, según opinión de varios, estará definida por el grado de voluntad política de los gobiernos de abrir el debate sobre los bosques también a escala local y nacional.

F ¿Pierde fuerza la idea de un Convenio sobre Bosques?

En la Comisión sobre Desarrollo Sostenible se discutió en general la posibilidad de hacer un acuerdo sobre bosques que tuviera fuerza jurídica obligatoria. Malasia, que había objetado la realización de un convenio sobre bosques durante el periodo de la CNUMAD con el argumento de que no había un consenso a partir del cual trabajar, ahora establece claramente que si los demás países aceptan, no se opondrá a un instrumento con fuerza jurídica obligatoria.

Cuando se discutió la creación del Grupo Intergubernamental sobre Bosques, Brasil todavía no estaba convencido de que ese instrumento realmente sirviera para la aplicación de los acuerdos de Río. Si los gobiernos y organizaciones del sistema de las Naciones Unidas están preparados para la aplicación plena del capítulo 11 del Programa 21 (Lucha contra la deforestación) y la Declaración Autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de Principios de los Bosques, entonces la necesidad de un convenio automáticamente pierde fuerza, expresó el Embajador de Brasil, Adhemar G. Bahadian. Por el contrario, si eso no ocurre, "entonces podemos dar por sentado que estarían menos dispuestos aún a firmar un instrumento con fuerza jurídica obligatoria".

Cualquier acción futura, según Brasil, debería estar guiada por dos principios: la necesidad lograr un consenso y la importancia de tener un enfoque integral. Se expresó preocupación por la tendencia actual de fragmentación de las discusiones (sobre bosques) y la proliferación de instancias en las que éstas ocurren. Brasil, el país con la mayor superficie de bosques tropicales restantes, claramente no está dispuesto a renunciar a la opción de explotar sus recursos forestales.

Pocas semanas antes de la reunión entre periodos de sesiones de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible, los ministros de Medio Ambiente de varios países se reunieron en Brocket Hall (Estados Unidos) y dedicaron también un tiempo considerable al tema de los bosques. Su conclusión fue que:

"Algunos países consideran que debería trabajarse más en la Declaración de Principios de los Bosques, que fuera firmada en Río, y convertirla en un instrumento con fuerza jurídica obligatoria, pero por el momento no queda claro que exista consenso en torno a eso. Opinamos que el papel crucial de la Comisión sobre Desarrollo Sostenible será el de asegurar que los gobiernos tengan un mecanismo para llevar a cabo la discusión internacional sobre silvicultura de manera pragmática, sin confrontaciones y transparente. Una posibilidad sería la creación de un grupo intergubernamental..."

El resultado del trabajo del Grupo Intergubernamental sobre Bosques, que se adjudicó un vasto programa de trabajo, será evaluado de aquí a tres años. Por lo tanto, por el momento no se visualiza la posibilidad de que se realice una convención.

Mientras tanto, varios grupos conservacionistas del Norte también comenzaron a cabildear para que se negocie un protocolo sobre bosques dentro del Convenio sobre la Diversidad Biológica. No obstante, no parece probable que esta idea obtenga apoyo gubernamental. La Conferencia de las Partes del Convenio deberá discutir en su tercera reunión el tema de los bosques y la biodiversidad.

G Conclusión

La resolución de la crisis de los bosques es compleja, y a menos que se acuerde un programa amplio de medidas ecológicas, sociales y económicas con la necesaria dimensión Norte-Sur, el estancamiento continuará.

Hasta ahora, la tala y las plantaciones de árboles para la obtención de madera siguen dominando las discusiones intergubernamentales. A nivel nacional y local, continúa, e incluso aumenta, la lucha de organizaciones de base para proteger los bosques que son las tierras tradicionales además de la fuente de sustento de los pueblos de los bosques y las comunidades locales.

La globalización de las economías nacionales implica que los recursos madereros y otros recursos forestales, y la conversión comercial del bosque para otros usos aumentará las amenazas para la conservación de los bosques y la protección de los derechos de los pueblos de los bosques y las comunidades locales.

Se ha enfriado el fragor de las negociaciones sobre bosques de la CNUMAD, pero la destrucción no se ha detenido y ni siquiera ha aminorado. En el peor de los casos, los Principios de los Bosques, el Programa 21 y el Convenio sobre la Diversidad Biológica se convertirán en documentos históricos. En el mejor de los casos, si existe una voluntad política genuina y un nuevo espíritu de cooperación Norte-Sur, esos instrumentos construyen ladrillos para llegar a la solución amplia que resulta tan imperiosa.

Apéndices:

1. Declaración autorizada, sin fuerza jurídica obligatoria, de principios para un consenso mundial respecto de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo tipo.

2. Versión de ONGs de una declaración sobre bosques efectiva; Documentos Informativos de la Cumbre de la Tierra, Red del Tercer Mundo, 1992, Penang, Malasia.

INFORME DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO

(Río de Janeiro, 3 al 14 de junio de 1992)

ANEXO III

DECLARACION AUTORIZADA, SIN FUERZA JURIDICA OBLIGATORIA, DE PRINCIPIOS PARA UN CONSENSO MUNDIAL RESPECTO DE LA ORDENACIÓN, LA CONSERVACIÓN Y EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LOS BOSQUES DE TODO TIPO

PREAMBULO

a) La cuestión de los bosques guarda relación con toda la gama de problemas y oportunidades en el contexto del medio ambiente y el desarrollo, incluido el derecho al desarrollo socioeconómico en forma sostenible.

b) Los presentes principios obedecen al objetivo rector de aportar una contribución a la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques y de tomar disposiciones respecto de sus funciones y usos múltiples y complementarios.

c) Los problemas y las oportunidades que existen en el ámbito de la silvicultura deben ser examinados con un criterio holístico y equilibrado en el contexto general del medio ambiente y el desarrollo, teniendo en cuenta los múltiples usos y funciones de los bosques, entre ellos los usos tradicionales, y los probables problemas económicos y sociales que se plantean cuando esos usos son limitados o restringidos, así como las posibilidades de desarrollo que puede ofrecer la ordenación sostenible de los bosques.

d) Estos principios representan un primer consenso mundial sobre los bosques. Al contraer el compromiso de aplicar con prontitud estos principios, los países deciden asimismo mantenerlos en constante evaluación a fin de determinar su idoneidad para proseguir la cooperación internacional respecto de las cuestiones relacionadas con los bosques.

e) Los presentes principios deben ser aplicables a los bosques de todo tipo, tanto a los naturales como a las plantaciones forestales, y en todas las regiones geográficas y zonas climáticas, incluidas la austral, la boreal, la subtemplada, la templada, la subtropical y la tropical.

f) Los bosques de todo tipo entrañan procesos ecológicos complejos y singulares que constituyen la base de la capacidad, actual o potencial, de los bosques de proporcionar recursos para satisfacer las necesidades humanas y los valores ambientales, por lo cual su ordenación y conservación racionales deben preocupar a los gobiernos de los países en que se encuentran, y son valiosos para las comunidades locales y para el medio ambiente en su totalidad.

g) Los bosques son indispensables para el desarrollo económico y el mantenimiento de todas las formas de vida.

h) Cada Estado, reconociendo que la responsabilidad de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques se encuentra distribuida en muchos casos entre el gobierno federal o nacional, el estatal o provincial y el municipal, debería aplicar estos principios en el plano que correspondiera de conformidad con su propia constitución o legislación.

PRINCIPIOS/ELEMENTOS

1. a) Los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios de derecho internacional, tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicación de su propia política ambiental y la obligación de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicción o bajo su control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.

1. b) El costo adicional total convenido de alcanzar los beneficios relacionados con la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques requiere una mayor cooperación internacional y debería ser compartido equitativamente por la comunidad internacional.

2. a) Los Estados tienen el derecho soberano e inalienable de proceder a la utilización, la ordenación y el desarrollo de sus bosques de conformidad con sus necesidades de desarrollo y su grado de desarrollo socioeconómico y sobre la base de una política nacional compatible con el desarrollo sostenible y la legislación, incluida la conversión de las zonas boscosas para otros usos en el contexto del plan general de desarrollo socioeconómico y sobre la base de una política racional de uso de la tierra.

2. b) Los recursos y las tierras forestales deberían ser objeto de una ordenación sostenible a fin de atender a las necesidades sociales, económicas, ecológicas, culturales y espirituales de las generaciones presentes y futuras. Esas necesidades se refieren a productos y servicios forestales, como madera y productos de la madera, agua, alimentos, forraje, medicamentos, combustible, vivienda, empleo, esparcimiento, hábitat para la fauna y flora silvestres, diversidad en el paisaje, sumideros y depósitos de carbono, y se refieren asimismo a otros productos forestales. Habría que tomar medidas adecuadas para proteger a los bosques de los efectos nocivos de la contaminación, incluida la transportada por el aire, y de incendios, plagas y enfermedades a fin de mantener íntegramente su múltiple valor.

2. c) El suministro de información oportuna, fiable y precisa acerca de los bosques y los ecosistemas forestales es indispensable a los efectos de la conciencia publica y de la adopción de decisiones informadas.

2. d) Los gobiernos deberían promover la participación de todos los interesados, incluidas las comunidades locales y las poblaciones indígenas, la industria, la mano de obra, las organizaciones no gubernamentales y los particulares, los habitantes de las zonas forestales y las mujeres, en el desarrollo, la ejecución y la planificación de la política forestal del país, y ofrecer oportunidades para esa participación.

3. a) La política y las estrategias nacionales deberían establecer un marco para intensificar los esfuerzos en pro de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques y las tierras forestales, incluido el establecimiento y fortalecimiento de instituciones y programas en la materia.

3. b) La cooperación internacional en el ámbito de los bosques debería ser facilitada por disposiciones internacionales de índole institucional, comenzando, según proceda, con las organizaciones y mecanismos que ya existan.

3. c) Todos los aspectos de la protección del medio ambiente y del desarrollo económico y social en su relación con los bosques y tierras forestales deberían estar integrados y tenerse en cuenta en su conjunto.

4. Debería reconocerse la función vital que cumplen los bosques de todo tipo en el mantenimiento de los procesos y el equilibrio ecológicos en los planos local, nacional, regional y mundial mediante, entre otras cosas, la función que les cabe en la protección de los ecosistemas frágiles, las cuencas hidrográficas y los recursos de agua dulce y su carácter de ricos depósitos de diversidad biológica y recursos biológicos y de fuente de material genético para productos biotecnológicos, así como para la fotosíntesis.

5. a) La política forestal de cada país debería reconocer y apoyar debidamente la cultura y los intereses y respetar los derechos de las poblaciones indígenas, de sus comunidades y otras comunidades y de los habitantes de las zonas boscosas. Se deberían promover las condiciones apropiadas para estos grupos a fin de permitirles tener un interés económico en el aprovechamiento de los bosques, desarrollar actividades económicas y lograr y mantener una identidad cultural y una organización social, así como un nivel adecuado de sustentación y bienestar, lo que podría hacerse, entre otras cosas, por conducto de sistemas de tenencia de la tierra que sirvieran de incentivo para la ordenación sostenible de los bosques.

5. b) Se debería promover activamente la plena participación de la mujer en todos los aspectos de la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques.

6. a) Los bosques de todo tipo tienen una importante función en la satisfacción de las necesidades de energía al suministrar una fuente renovable de bioenergía, particularmente en los países en desarrollo, y la demanda de leña para fines domésticos e industriales debería satisfacerse mediante la ordenación, la forestación y la reforestación sostenibles de los bosques. Para tal fin, es preciso reconocer la contribución que pueden aportar las plantaciones de especies autóctonas y foráneas al abastecimiento de madera para combustible y para fines industriales.

6. b) La política y los programas nacionales deberían tener en cuenta la relación, de haberla, entre la conservación, la ordenación y el desarrollo sostenible de los bosques, y todo los aspectos relacionados con la producción, el consumo, el reciclado o el destino final de los productos forestales.

6. c) En la adopción de decisiones sobre la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los recursos forestales debería recurrirse, en la medida de lo posible, a una completa evaluación de los valores económicos y no económicos de los bienes y servicios forestales y del costo y los beneficios para el medio ambiente. Habría que promover el desarrollo y el mejoramiento de metodologías para las evaluaciones de esa índole.

6. d) Se debería reconocer, realzar y promover la función de las plantaciones forestales y los cultivos agrícolas permanentes como fuentes sostenibles y ecológicamente racionales de energía renovable y de materia prima para la industria. Se debería reconocer y aumentar la contribución que aportan a los efectos de mantener los procesos ecológicos, contrarrestar la presión sobre los bosques primarios o de edad madura y aportar empleo y desarrollo en la región con la participación adecuada de los habitantes de ella.

6. e) Los bosques naturales constituyen también una fuente de bienes y servicios, y se debería promover su conservación, ordenación sostenible y utilización.

7. a) Habría que hacer lo posible por promover un ambiente económico internacional propicio para el desarrollo sostenido y ecológicamente racional de los bosques de todos los países que incluya, entre otras cosas, el estimulo de modalidades sostenibles de producción y consumo para erradicar la pobreza y promover la seguridad alimentaria.

7. b) Deberían proporcionarse recursos financieros específicos a los países en desarrollo con importantes zonas forestales que establecieran programas de conservación forestal, incluidas zonas de bosques naturales protegidas. Esos recursos deberían estar dirigidos especialmente a los sectores económicos que estimularían la realización de actividades económicas y sociales de sustitución.

8. a) Debería emprenderse una labor de reverdecimiento de la Tierra. Todos los países, especialmente los países desarrollados, deberían adoptar medidas positivas y transparentes orientadas a la reforestación, la forestación y la conservación forestal, según procediera.

8. b) Se deberían emprender actividades racionales desde el punto de vista ecológico, económico y social para mantener y aumentar la cubierta forestal y la productividad de los bosques mediante actividades de rehabilitación, reforestación y repoblación forestal en tierras improductivas, degradadas y deforestadas, y también mediante la ordenación de los recursos forestales existentes.

8. c) La aplicación de políticas y programas nacionales de ordenación forestal, conservación y desarrollo sostenible, especialmente en los países en desarrollo, debería apoyarse mediante cooperación financiera y técnica internacional, incluso con participación del sector privado, cuando procediera.

8. d) La ordenación y el uso sostenibles de los bosques deberían ajustarse a las políticas y prioridades nacionales de desarrollo y basarse en directrices nacionales ecológicamente racionales. En la formulación de esas directrices deberían tenerse en cuenta, según procediera y si fueran aplicables, las metodologías y los criterios internacionalmente convenidos pertinentes.

8. e) La ordenación forestal debería integrarse con la ordenación de las zonas adyacentes a fin de mantener el equilibrio ecológico y la productividad sostenible.

8. f) En las políticas o leyes nacionales para la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques se debería contemplar la protección de ejemplos representativos o singulares ecológicamente viables de bosques, incluidos bosques primarios o antiguos, bosques de importancia cultural, espiritual, histórica o religiosa y otros bosques singulares y valiosos de importancia nacional.

8. g) En lo relativo al acceso de los recursos biológicos, incluido el material genético, se tendrán debidamente en cuenta los derechos soberanos de los países donde se encuentren los bosques y su participación en condiciones mutuamente convenidas en los beneficios tecnológicos y las utilidades de los productos de la biotecnología derivados de esos recursos.

8. h) En las políticas nacionales se debería prever la ejecución de evaluaciones del impacto ambiental cuando fuera probable que la adopción de medidas tuviera repercusiones negativas considerables en recursos forestales importantes y cuando esas medidas dependieran de una decisión de una autoridad nacional competente.

9. a) Los esfuerzos de los países en desarrollo por fortalecer la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de sus recursos forestales deberían contar con el apoyo de la comunidad internacional, habida cuenta de la importancia de reducir la deuda externa, en particular en los casos en que resulta agravada por la transferencia neta de recursos para beneficio de los países desarrollados, así como del problema de alcanzar por lo menos el valor de sustitución de los bosques mediante el mejoramiento del acceso al mercado de productos forestales, especialmente productos elaborados. Al respecto, también debería prestarse atención especial a los países que experimentan el proceso de transición hacia economías de mercado.

9. b) Los gobiernos y la comunidad internacional deberían abordar los problemas que obstaculizan los esfuerzos por lograr la conservación y el uso sostenible de los recursos forestales, que obedecen a la falta de otras opciones accesibles a las comunidades locales, especialmente los pobres de las zonas urbanas y las poblaciones rurales pobres que dependen económica y socialmente de los bosques y los recursos forestales.

9. c) En la formulación de políticas nacionales sobre los bosques de todo tipo deberían tenerse en cuenta las presiones y demandas impuestas a los ecosistemas y recursos forestales por influencias ajenas al sector forestal, y habría que buscar medios intersectoriales para hacer frente a esas presiones y demandas.

10. Deberían facilitarse a los países en desarrollo recursos financieros nuevos y adicionales para permitirles ordenar, conservar y desarrollar en forma sostenible sus recursos forestales, con inclusión de la forestación, la reforestación y la lucha contra la deforestación y la degradación de los bosques y de las tierras.

11. Para que en particular los países en desarrollo puedan acrecentar su capacidad endógena y llevar a cabo una mejor ordenación, conservación y desarrollo de sus recursos forestales, se deberían promover, facilitar y financiar, según procediera, el acceso a tecnologías ecológicamente racionales y a los correspondientes conocimientos especializados, así como la transferencia de tales tecnologías y conocimientos, en condiciones favorables, incluidas condiciones concesionarias y preferenciales, mutuamente convenidas, de conformidad con las disposiciones pertinentes del programa 21.

12. a) debería fortalecerse mediante modalidades efectivas, incluida la cooperación internacional, el apoyo a las investigaciones científicas y a los inventarios y evaluaciones forestales a cargo de instituciones nacionales en que, cuando proceda, se consideren variables biológicas, físicas, sociales y económicas y el desarrollo tecnológico y su aplicación en la esfera de la ordenación, la conservación y el desarrollo forestales sostenibles. En ese contexto, también debería prestarse atención a las actividades de investigación y desarrollo sobre productos no leñosos explotados con un criterio sostenible.

12. b) La capacidad institucional nacional y, cuando proceda, regional e internacional en las esferas de la educación, la capacitación, la ciencia, la tecnología, la economía, la antropología y los aspectos sociales de la silvicultura y la ordenación forestal es indispensable para la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques, y debería fortalecerse.

12. c) El intercambio internacional de información sobre los resultados de las actividades de investigación y desarrollo relativas a los bosques y la ordenación forestal debería mejorarse y ampliarse, según procediera, aprovechando plenamente los servicios de las instituciones de educación y capacitación, incluidas las del sector privado.

12. d) Habría que reconocer, respetar, registrar, desarrollar y, según procediera, introducir en la ejecución de programas la capacidad autóctona y los conocimientos locales pertinentes en materia de conservación y desarrollo sostenible de los bosques, con apoyo institucional y financiero y en colaboración con los miembros de las comunidades locales interesadas. Por consiguiente, los beneficios que se obtuvieran del aprovechamiento de los conocimientos autóctonos deberían compartirse equitativamente con esas personas.

13. a) El comercio de productos forestales debería basarse en normas y procedimientos no discriminatorios y multilaterales convenidos de conformidad con el derecho y las practicas del comercio internacional. En este contexto, debería facilitarse el comercio internacional abierto y libre de los productos forestales.

13. b) Debería estimularse la reducción o eliminación de las barreras arancelarias y los obstáculos al mejoramiento del acceso al mercado y de los precios, con miras a elevar el valor añadido de los productos forestales, así como la elaboración local de dichos productos, para permitir a los países productores mejorar la conservación y ordenación de sus recursos forestales renovables.

13. c) Se debería alentar en los planos nacional e internacional la incorporación de los costos y beneficios para el medio ambiente en las fuerzas y los mecanismos del mercado, a fin de lograr la conservación forestal y el desarrollo sostenible.

13. d) Las políticas de conservación forestal y desarrollo sostenible deberían integrarse con las políticas económicas, comerciales y otras políticas pertinentes.

13. e) Deberían evitarse las políticas y practicas fiscales, comerciales, industriales, de transporte y de otro tipo que pudieran producir la degradación de los bosques. Deberían alentarse políticas adecuadas, dirigidas a la ordenación, la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques, que incluyeran, cuando procediera, incentivos apropiados.

14. a) Deberían eliminarse o evitarse las medidas unilaterales, incompatibles con las obligaciones o acuerdos internacionales, destinadas a restringir y/o prohibir el comercio internacional de la madera u otros productos forestales con el objeto de lograr la ordenación sostenible a largo plazo de los bosques.

15. Deberían controlarse los contaminantes, sobre todo los transportados por el aire, incluidos los que causan la deposición ácida, perjudiciales para el bienestar de los ecosistemas forestales en los planos local, nacional, regional y mundial.

VERSIÓN DE UNA ONG DE UNA DECLARACIÓN SOBRE LOS BOSQUES EFECTIVA

Las organizaciones no gubernamentales que trabajan en los temas de medio ambiente y desarrollo se han desilusionado por la posición débil que en materia de deforestación adoptaron los gobiernos en la CNUMAD. El Movimiento Mundial por los Bosques (World Rainforest Movement) publicó sus propias propuestas acerca de cómo debería ser una declaración sobre bosques y pueblos de los bosques.

Movimiento Mundial por los Bosques

Preámbulo

1. La desaparición de los bosques naturales (templados y tropicales) es un gran problema ambiental y económico. Las principales causas de la deforestación son la tala, los programas de conversión de los bosques tales como la cría de ganado y la producción agrícola, la minería y la construcción de represas. Además, la falta de acceso a la tierra y de seguridad sobre la tierra fuera del bosque así como otros factores sociales, han llevado a la aplicación de programas de colonización que contribuyen a la pérdida de bosques.

2. Entre los efectos figuran el desequilibrio ecológico, la pérdida de biodiversidad, la inestabilidad del clima y la pérdida económica. En términos humanos, desplazaron y alteraron los estilos de vida de los pueblos locales, en especial de los habitantes del bosque. Esto ha tenido efectos negativos sobre la diversidad cultural y los derechos de los pueblos indígenas, además de provocar la pérdida de conocimientos valiosos en manos de esos pueblos.

3. Reconocemos que los bosques naturales de los países templados prácticamente han desaparecido. Es necesario adoptar medidas urgentes para regenerar la cubierta forestal permanente y proteger de manera estricta los bosques "antiguos" que quedan en esos países.

4. Observamos que la mayoría de los bosques primarios que quedan están en el Tercer Mundo (y hay una riqueza natural sumamente valiosa, en especial con relación a la biodiversidad en los bosques tropicales). Al mismo tiempo, es el Norte quien consume principalmente los productos forestales y carga con la responsabilidad primordial por la desaparición mundial de los bosques. En caso de que se decida conservar los bosques tropicales, la carga del ajuste económico seguramente recaerá en gran medida en el Sur. Por lo tanto, un consenso justo debe reconocer esto y compensar por las posibles pérdidas que deberá soportar el Sur al ajustarse a una política forestal ecológica. En otras palabras, un consenso justo deberá incluir las relaciones Norte-Sur como elemento decisivo.

5. Una solución a la crisis de los bosques debe incorporar elementos ecológicos, sociales y económicos, tomados todos como un conjunto. Los elementos claves son:

Aspectos ecológicos

6. La conservación de todos los bosques naturales y primarios que quedan en el mundo. Esto es esencial desde el punto de vista ecológico ya que quedan muy pocos bosques naturales. La conservación implica una eliminación sustancial y progresiva y una moratoria eventual sobre la tala con fines comerciales de estos bosques. Otros proyectos de desarrollo y programas de conversión de los bosques tales como minería, construcción de represas, construcción vial, plantaciones de monocultivos y ganadería, que destruyen los bosques, también deberían ser eliminados progresivamente y eventualmente detenidos.

7. Deben suspenderse los programas de colonización y los procesos que dañan los bosques naturales

8. Deben promoverse programas que alienten la regeneración y rehabilitación de tierras y ríos degradados para maximizar la diversidad biológica, la conservación de las cuencas hidrográficas y la estabilidad climática. Un objetivo importante es aumentar la cubierta forestal permanente del planeta. No obstante, esos programas de regeneración deberían ser llevados a cabo de manera ecológica. Deberían prohibirse los programas de reforestación enmarcados en una ordenación forestal social, que carezcan de racionalidad ecológica o resulten socialmente nocivos.

En los programas de reforestación, deben respetarse las necesidades de los pueblos locales. Por ejemplo, los programas de protección de las superficies forestales (por ejemplo parques nacionales) deben respetar los derechos de los pueblos indígenas y locales, y establecerse únicamente si se obtiene consentimiento informado previo.

9. Las políticas fiscales deben estar dirigidas a la protección de los bosques. Deben dejarse sin efecto todas las leyes y políticas inadecuadas que compensen la deforestación o promuevan un uso inadecuado de la tierra.

10. Las prácticas ecológicamente destructivas de las compañías privadas deben estar sujetas a monitoreo, controles y escrutinio público adecuado para impedir prácticas negativas tales como el uso de tecnologías destructivas en el bosque.

11. Deben adoptarse medidas para maximizar el uso eficiente de madera y otros recursos relacionados con el bosque, reduciendo así la presión de la demanda de productos forestales y buscar alternativas, por ejemplo para la pulpa de papel.

Aspectos sociales

12. Se confiere respeto a la diversidad cultural y se garantizan los derechos básicos de los pueblos locales, incluidos los pueblos indígenas y los pueblos de los bosques, así como otras comunidades que dependen del bosque.

13. Deben reconocerse y protegerse los derechos de propiedad intelectual de las comunidades locales (especialmente habitantes del bosque).

14. La promoción de los derechos y el estilo de vida sostenible y la integridad cultural de los pueblos indígenas a través de políticas y leyes que reconocen y proteger su derecho a la tierra y sus derechos económicos, intelectuales y culturales. Reconocemos que los Pueblos de los Bosques son los mejores guardianes del bosque. Deben tener una participación directa y efectiva en la planificación y adopción de decisiones y deben tener la facultad de representarse a sí mismos a través de sus propias instituciones. La seguridad sobre la tierra también debe concedérsele a otros Pueblos de los Bosques, tales como los extractores de caucho y otros que practican actividades de extracción.

15. Debería estipularse la seguridad sobre la tierra a los agricultores pequeños y sin tierra para permitirles realizar sus actividades agrícolas o administrar la tierra o las tierras agrícolas existentes que podrían ser utilizadas para agricultura, regeneración forestal, etc. Esto liberaría la presión que existe sobre los bosques. Esa seguridad sobre la tierra puede instituirse a través de leyes de tenencia sobre la tierra y reformas agrarias.

Aspectos económicos

16. Se reconoce que los países que conservan sus bosques sufrirían un costo de oportunidad al perder ingresos y puestos de trabajo que podían haberse derivado de (a) la tala y (b) la subsiguiente minería o producción agrícola de productos básicos que podrían proporcionar un flujo anual de ingresos.

Al mismo tiempo, los beneficios de todo país que conserve sus bosques naturales corresponderían a todos los países. El país que realiza la conservación de hecho está haciendo un servicio a todos los países. Por lo tanto hay un argumento de peso para que los países comprometidos con la conservación de los bosques obtengan una compensación por ello.

18. Como la mayoría de los bosques naturales que quedan están en el Sur, en los hechos el costo de oportunidad lo soporta el Sur. El Norte de hecho es llamado a crear un programa financiero para compensar la carga del ajuste soportada por el Sur.

19. Por lo tanto, se reconoce el principio de la ayuda o compensación a los países de bosques tropicales, para permitirles cumplir con las obligaciones emanadas de este acuerdo. Los posibles mecanismos de compensación serían:

a) la compensación financiera por la pérdida de ingresos que se habrían recibido por las actividades de tala y conversión forestal.

b) el alivio de la deuda ligado a la compensación de la pérdida de ingresos (como en el punto a.) y/o para promover actividades (como la rehabilitación de bosques y medidas para garantizar la seguridad a la tierra para las poblaciones rurales) que mejoren la situación forestal.