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UN ESTUDIO GENERAL DEL NEXO ENTRE EL MEDIO AMBIENTE Y EL DESARROLLO EN LA CNUMAD

 

Martin Khor

 

I. INTRODUCCION

En el presente documento se hace un estudio general de los vínculos que existen entre el medio ambiente y el desarrollo, y entre los países del Norte y el Sur, en el contexto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) y su proceso preparatorio.

El nexo entre el medio ambiente y el desarrollo, así como las relaciones Norte-Sur fueron el centro de la Cumbre de la Tierra y de las reuniones preparatorias por las cuales se llegó a ésta.

En el documento primeramente se pasa revista a las opiniones de los participantes del Sur (delegaciones y ONG) al concluir la Cumbre de Río en junio de 1992. En esa parte se hace hincapié en las más importantes de las cuestiones intersectoriales, la de los recursos financieros y la más amplia del vínculo entre los problemas del desarrollo y el medio ambiente, que constituyeron la base del trato o asociación entre el Norte y el Sur en la CNUMAD.

Luego se describe el proceso por el cual las cuestiones del desarrollo y el medio ambiente quedaron integradas en las reuniones preparatorias de la CNUMAD. Se presta especial atención a las "cuestiones de desarrollo" de las finanzas, la deuda, el comercio y las empresas trasnacionales y las cuestiones claves finales: las de los recursos financieros y la transferencia de tecnología, y la manera cómo llegaron a resolverse.

Al final, y como conclusión, se hacen algunos comentarios sobre las posibilidades de continuar la integración de las cuestiones relativas al desarrollo y el medio ambiente así como las de mantener o hacer avanzar más la asociación Norte-Sur en el período posterior a la CNUMAD.

II. COMO SE PLANTEABA LA RELACION NORTE-SUR Y MEDIO AMBIENTE-DESARROLLO AL TERMINAR LA CUMBRE DE LA TIERRA DE 1992.

Cuando el 14 de junio de 1992 terminó la "Cumbre de la Tierra" que duró dos semanas, la mayoría de los participantes sintió una extra–a mezcla de euforia, profunda decepción, preocupación respecto al futuro y mociones de esperanza.

La euforia provenía de haber participado en un proceso laborioso de dos a–os en el que se negoció una amplia gama de cuestiones relativas al medio ambiente y el desarrollo, que tuvo su culminación en una reunión Cumbre a la que asistieron más jefes de Estado y de gobierno que a ninguna otra celebrada antes. Como proceso de aprendizaje para funcionarios de gobierno y líderes políticos sobre el imperativo de efectuar un cambio social para evitar una catástrofe ecológica, la CNUMAD había sido beneficioso.

En la sesión final de la Cumbre, los líderes del proceso de la CNUMAD se entusiasmaron con sus logros. Según Maurice Strong, secretario general de la CNUMAD, "Este proceso ha sido una experiencia profundamente humana de la que no podemos salir iguales. El mundo no será el mismo, la diplomacia internacional y las Naciones Unidas no serán las mismas y las perspectivas para el futuro de la Tierra no pueden ser las mismas".

Boutros Boutros-Ghali, secretario general de la ONU, en un discurso de clausura, habló con entusiasmo del "espíritu de Río" que se creó durante la Cumbre: "Ya no basta con que el hombre ame a su prójimo, ahora debe amar también al mundo. Además del pacto con Dios que tiene el hombre y el contrato social con sus semejantes, necesitamos un contrato ético con la naturaleza y con la Tierra ... La Tierra tiene un alma. Recuperarla es la esencia de Río.

La euforia de haber participado en lo que se considera una conferencia histórica que iba a cambiar, si no salvar, al mundo, tuvo como contrapeso la sensación persistente de que en esencia y en compromiso político de adoptar medidas no se había logrado gran cosa.

Entre las cosas positivas, se aprobó la Declaración de Río, compuesta por 27 principios muy bien equilibrados sobre las obligaciones con respecto al medio ambiente y los derechos al desarrollo, con la intención de que sirviera de guía para las relaciones entre los Estados (especialmente del Norte y el Sur) así como para la determinación de las políticas ambientales y económicas nacionales.

Se aprobó el "Programa 21", con 40 capítulos dedicados a proponer medidas relativas a cuestiones ambientales (como la erosión, la deforestación, la desertificación, el cambio en la composición de la atmósfera y los desechos tóxicos) y de desarrollo (como la pobreza, las modalidades de consumo, el hábitat y la salud).

Ese extenso Programa contiene algunos puntos débiles (por ejemplo en el capítulo sobre biotecnología se exageran los beneficios potenciales mientras que se subestima la necesidad de tomar medidas de seguridad y en el capítulo sobre deforestación se promueve enérgicamente la plantación de árboles pero se habla poco de la conservación de los bosques). Pero también tiene secciones buenas, por ejemplo sobre la lucha contra la desertificación, el fomento de la agricultura sustentable, la mejora de la salud y de las condiciones de la vivienda.

Muchas de las propuestas se habían hecho antes, en reuniones anteriores. Pero igual era útil unir una gama tan amplia de cuestiones relativas al medio ambiente y el desarrollo, agregarles programas de medidas y el cálculo de los costos que requeriría su ejecución. Al firmar ese documento, los jefes de gobierno por lo menos se comprometieron moralmente con la intención de llevar a la práctica las medidas propuestas.

En cuanto a la puesta en práctica, la Secretaría de la CNUMAD calculó que solo para los países del Sur se necesitaban 600.000 millones de dólares, de los cuales el componente de ayuda externa era de 125.000 millones. El Sur había vuelto a ocupar -por lo menos mientras duró el proceso de la CNUMAD- un lugar destacado en el orden del día internacional en lo referente a ayuda externa y transferencia de tecnología. Sin embargo, cuando terminó la Cumbre de la Tierra, había muchas más dudas que esperanzas de que las promesas fueran realmente a ponerse en práctica. En efecto, las sospechas de que el Norte no tenía intención ninguna de cumplir y que los acuerdos sobre ayuda y transferencia de tecnología eran una mistificación se plantearon en cuanto terminó la Conferencia de Río.

El Norte no hizo compromisos concretos y esa fue la razón de la profunda decepción que se vivió durante la Cumbre y al final. Todos se dieron cuenta de que sin el compromiso de los países industrializados, que tienen todas las palancas importantes del poder económico y político del mundo, iba a ser difícil, si no imposible, abordar las causas de los problemas relativos al medio ambiente y el desarrollo.

En primer lugar, algunos países del Norte (en especial Estados Unidos) se negaron terminantemente a comprometerse a modificar sus modalidades no sustentables de consumo, producción y utilización de recursos. La poca disposición de Estados Unidos para tratar del vínculo entre las modalidades de consumo y las tensiones a que se somete el medio ambiente ("Nuestro estilo de vida no está sujeto a negociación", dijo el presidente George Bush) y el éxito que tuvo suprimiendo por su cuenta metas y calendarios para reducir las emisiones de gas que producen el efecto invernadero del Convenio sobre los Cambios Climáticos puso de manifiesto la negativa del Norte a aceptar la necesidad de introducir modificaciones importantes en sus políticas económicas y estilos de vida.

La respuesta del Sur en la CNUMAD fue que si el Norte rico no quería reducir su consumo excesivo con qué derecho le iba a pedir al Sur que hiciera sacrificios cuando muchos sectores de su población son demasiado pobres para apretarse más el cinturón.

En segundo lugar, el Norte en su conjunto no estaba preparado para comprometerse seriamente a ayudar al Sur a efectuar la transición al desarrollo sustentable. Los países del Sur que enfrentan una transferencia de recursos al Norte calculada en unos 200.000 millones de dólares anuales afirmaron que necesitaban asistencia externa para compensar el deterioro de las relaciones de intercambio y las enormes salidas por concepto del servicio de la deuda.

La parte de la nueva asistencia externa se convirtió en una prueba de cuanto se iba a comprometer el Norte en ayudar al Sur a cumplir sus obligaciones del Programa 21. Se consideró poco realista el cálculo de la Secretaría de la CNUMAD que situó en 125.000 millones de dólares anuales la cifra necesaria. Hacia el final del proceso, Maurice Strong pidió que el compromiso inicial que se hiciera en la Cumbre fuera solo de 10.000 millones de dólares. En los pocos días que antecedieron a la parte Cumbre de alto nivel de la CNUMAD, las últimas etapas de las negociaciones fueron llevadas a cabo por los diplomáticos. Al final de la Cumbre fue poco lo que, en cifras en firme o en principios generales, surgió de esas negociaciones continuas de días y noches (algunas de las cuales se extendieron hasta las cuatro o las seis de la mañana).

Según un cálculo que se publicó en el diario oficial de la Cumbre Earth Summit Times : "Parece que aproximadamente 2.000 millones de dólares de lo que puede describirse vagamente como 'recursos nuevos y adicionales' han sido puestos sobre la mesa". Esa suma era embarazosamente minúscula en relación con las expectativas y con las necesidades totales.

Sobre la asistencia externa futura, los países del Norte no pudieron llegar a un acuerdo entre ellos para comprometerse a cumplir la meta prometida hace tiempo de aportar el equivalente al 0,7% de su Producto Nacional Bruto para el a–o 2000. De modo que solo se reafirmó la vieja promesa, que pocos países han cumplido, y con escasos indicios de que unos y otros harán efectiva la "reafirmación".

Por eso, los delegados y los dirigentes políticos de los países en desarrollo se desanimaron al ver que el Norte en realidad no se preocupaba por las necesidades del Sur (a pesar de la tan citada retórica acerca de la "nueva asociación mundial") y, lo que es peor, que en un nuevo orden mundial unipolar, el Sur es demasiado débil por ahora para hacer algo al respecto.

Los países del Sur, reunidos en el Grupo de los 77, y China tuvieron que sufrir la humillación de largas horas de negociación sobre las migajas de ayuda que podían obtener puesto que las esperanzas de discutir seriamente siquiera las tan necesarias reformas de las relaciones y las instituciones económicas internacionales ya se habían perdido hacía tiempo en las reuniones preparatorias de la CNUMAD. La mayor parte de las energías de los líderes políticos y los funcionarios presentes en la Cumbre de Río se perdió pues en escaramuzas marginales ya que las verdaderas cuestiones económicas (la necesidad del Sur de lograr mejores relaciones de intercambio, precios más altos para las exportaciones, el alivio de la carga de la deuda, reformas de las instituciones económicas y financieras mundiales) no estuvieron más en el orden del día.

En una reunión pública que organizaron en Río las ONG la noche antes del día de clausura de la Cumbre de la Tierra, el Dr. Corea dijo que el actual afán de reestructurar la ONU parecía estar destinado a reducir el papel de dicha organización en las cuestiones económicas mundiales, papel que se iba a transferir al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), que están dominados por el Norte.

Razali Ismail, embajador de Malasia ante la ONU en Nueva York, hablando en la misma reunión, dijo que Río no iba a constituir un momento decisivo. Después de la Cumbre de la Tierra, iba a haber más de lo mismo y se perpetuarían las estructuras de poder existentes. "Son el Grupo de los 7, la OCDE y los ricos y no el Sur y los pobres quienes heredarán el mundo."

Chakravarathi Raghavan, director del boletín SUNS y representante en Ginebra del la Red del Tercer Mundo, pronosticó que las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT, si se llegaba a un acuerdo, iban a contradecir algunos de los elementos fundamentales del Programa 21 de la CNUMAD. Por ejemplo, el acuerdo sobre transferencia de tecnología (por el que el Sur se beneficiaría con algunas concesiones sobre las condiciones de la transferencia) podía ser sustituido por la Ronda Uruguay del GATT en la que el Norte está propugnando enérgicamente la introducción universal de regímenes de propiedad intelectual. Los países en desarrollo tendrían entonces que pagar patentes y también enfrentar difíciles obstáculos a su propio desarrollo tecnológico.

Los delegados de los países del Sur y las ONG tuvieron la sensación general de que los acontecimientos de afuera del proceso de la CNUMAD estaban amenazando con debilitar aún más al Sur y poner en peligro cualquiera de los elementos positivos que contiene el Programa 21.

Entre los hechos negativos figuran los programas de ajuste estructural dirigidos por el Banco Mundial, que imponen medidas de austeridad a los países en desarrollo endeudados, entre ellas la reducción del presupuesto destinado a la educación, la salud y el bienestar social; la Ronda Uruguay que, si se completaba, era probable que tuviera consecuencias sorprendentes (muchas de ellas negativas) y la reestructuración de la ONU que cerró varios departamentos económicos y sociales o rebajó su importancia.

Estos acontecimientos pusieron de manifiesto la tendencia de los principales países industrializados a optar por reducir el papel económico de la ONU (donde el sistema de que cada país tiene derecho a un voto da más peso a los países en desarrollo) mientras expande enormemente las facultades de las instituciones de Bretton Woods (el Banco Mundial y el FMI) y el GATT, organización que los países ricos dominan y utilizan para mantener el statu quo económico internacional. Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados pudieron servirse más del Consejo de Seguridad de la ONU para "disciplinar" los países del Tercer Mundo que consideran "equivocados" (como Irak y Libia), situación que se ha hecho posible por la desaparición del bloque soviético.

Durante todo el proceso de la CNUMAD, fue evidente que los países en desarrollo estuvieron preocupados por la posibilidad de que el Norte industrial utilizara los principios y las políticas ambientales para imponer nuevas formas de control sobre las políticas y las estructuras económicas y sociales del Sur. Esto podría hacerse, por ejemplo, utilizando el medio ambiente como una nueva forma de condicionamiento ligado a las donaciones o los préstamos que el Norte diera en el futuro al Sur, por canales bilaterales o multilaterales.

Por el otro lado, la nueva asistencia para el medio ambiente que la CNUMAD determinó para poner en ejecución el Programa 21 o los Convenios podría otorgarse con la condición de que el país de que se trate esté dispuesto a modificar sus políticas económicas y sociales para que se ajusten a la receta del Banco Mundial. ("No le daremos donaciones verdes si usted no abre sus mercados al mundo, privatiza y devalúa su moneda.")

Para protegerse, el Grupo de los 77 y China, en los últimos días de la Cumbre pudieron incluir en el capítulo sobre finanzas del Programa 21 unas cláusulas para democratizar la estructura del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, controlado por el Banco Mundial, y para insistir en que éste no imponga nuevas formas de condicionamiento cuando otorgue fondos que guarden relación con el Programa 21.

Sin embargo, a muchos delegados y ONG del Tercer Mundo les pareció que permanecía la amenaza de que los países industriales usaran sus palancas de poder mundial para imponer al Sur su versión del "desarrollo sustentable" a la vez que quedaban libres de continuar con su estilo de vida caracterizado por lo elevado del consumo. Como dijo Chakravarthi Raghavan, el derecho del Sur al desarrollo podía ser menoscabado para facilitar la continuación del derecho del Norte a despilfarrar los recursos mundiales.

Así se perpetuarían y quizá se acentuarían las grandes desigualdades en el uso de recursos naturales que se resumen en el hecho de que los neoyorkinos usan más energía viajando en una semana que todos los africanos en todos los usos en un a–o (uno de los muchos datos que se manejaron durante el proceso de la CNUMAD, en este caso proporcionado por un instituto de investigación con sede en el Reino Unido). Haciendo la vista gorda a esta pauta de utilización de recursos desigual, algunos países del Norte pueden continuar, por ejemplo, insistiendo en que el principal problema ecológico del mundo es el crecimiento demográfico del Sur y emplear sus palancas de asistencia y préstamo para controlar ese crecimiento.

A pesar de los legítimos temores que provocó la falta de compromiso del Norte en la Cumbre de la Tierra, la mayoría de los participantes no pudieron evitar tampoco, al final de ésta, aferrarse a un resquicio de esperanza. Después de todo, el proceso de dos a–os de la CNUMAD volvió a reunir al Norte y el Sur en torno a la misma mesa, primera vez en casi dos décadas en que el Norte demostró un serio interés en hablar con el Sur sobre los asuntos mundiales.

En el proceso, los funcionarios de gobierno y los dirigentes políticos adquirieron más conciencia de la crisis ecológica, mientras que los funcionarios de los gobiernos del Norte y especialmente las ONG del Norte se hicieron mucho más sensibles a las necesidades y perspectivas de desarrollo del Sur. Muchos grupos ecologistas que en el pasado se dedicaron solo a salvar la fauna y la flora llegaron a comprender que para resolver los problemas ambientales se necesita abordar al mismo tiempo las desigualdades entre ricos y pobres y entre el Norte y el Sur.

A este aspecto beneficioso del proceso de la CNUMAD se refirió también Maurice Strong en su discurso de clausura de la Conferencia: "Pobreza, desigualdad, las relaciones de intercambio, la deuda externa, los recursos que salen del Sur: hoy esas cuestiones se han convertido en una parte crucial de la ecuación cuando se habla del medio ambiente. Esto es una consecuencia decisiva de la CNUMAD. El debate sobre el medio ambiente nunca volverá a ser el mismo".

El proceso de la CNUMAD pudo generar la manera de ver el medio ambiente y el desarrollo inextricablemente unidos y, además, la idea de que se iba a necesitar una nueva asociación entre el Norte y el Sur si se quería salvar al mundo de las catástrofes ecológicas.

Muchas personas -representantes de gobiernos, ONG u organismos internacionales- que participaron en la CNUMAD, pudieron adherirse intelectualmente a esas ideas. Sin embargo, lo difícil es transformar la retórica en principios, políticas y cambio social y para el final de la Conferencia de Río fue evidente que seguía faltando la voluntad política del Norte.

Al darse cuenta de eso, Strong, en la última conferencia de prensa celebrada después de la clausura de la CNUMAD, pidió a los ciudadanos que presionaran a sus gobiernos para que mantuvieran los compromisos asumidos en la Cumbre: "Si bien la Conferencia tuvo éxito como reunión, no ha cambiado ni una sola cosa con respecto a nuestro comportamiento como civilización. Hace veinte años, en la Conferencia de Estocolmo (la primera reunión internacional sobre el medio ambiente) no tuvimos buenos resultados y no disponemos de veinte años más para perder."

"Aquí hemos logrado acuerdo sin el compromiso suficiente (de los gobiernos)... No podemos mantener nuestro estilo de vida actual. Hemos conseguido hacer comprender la absoluta necesidad de cambiar nuestro sistema económico... Las pruebas son contundentes: el comportamiento económico actual conducirá a la tragedia, la economía no sobrevivirá. Hemos logrado hacer comprender este mensaje a los participantes y ellos deben hacer responsables a los gobiernos. Porque los gobiernos en Río tomaron decisiones que significan un cambio de rumbo, es un cambio de dirección. Pero no podemos quedarnos satisfechos. Nos vamos de Río sin un compromiso satisfactorio a este respecto. Hemos logrado la base para el cambio pero debemos seguir empujando con todas nuestras fuerzas."

La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, que la Asamblea General de la ONU creó en setiembre de 1992 en conformidad con los acuerdos de Río, iba a ser el foro principal para las actividades complementarias de la CNUMAD. Entre las tareas de la Comisión figuran la supervisión y el examen de la puesta en práctica por los gobiernos del Programa 21, los recursos financieros necesarios inclusive. En el período posterior a la CNUMAD, se prevé que la Comisión será el terreno de nuevas discusiones entre el Norte y el Sur sobre medio ambiente y economía y la integración de ambos aspectos. Habida cuenta del estricto control que ejerce el Norte en el mundo en este momento, la existencia de un foro de este tipo ya es beneficiosa para que el Sur haga públicas sus preocupaciones.

Quizá la consecuencia del proceso de la CNUMAD más importante a largo plazo haya sido la activación de la formación de redes y la colaboración entre los miembros de la comunidad de ONG. Miles de representantes de ONG de muchas partes del mundo se reunieron durante el proceso de la CNUMAD. En Río mismo, hubo más de 20.000 participantes en el Foro de ONG. Las reuniones propias de las ONG paralelas a las de la Cumbre de la Tierra y las anteriores del Comité Preparatorio forjaron nuevos lazos Norte-Sur, Sur-Sur y Norte-Norte que prepararon el terreno para la actuación más eficaz de los grupos de ciudadanos en el futuro.

Por último, la experiencia de la CNUMAD también concentró las mentes y las energías de los gobiernos de los países en desarrollo en los problemas ambientales y en la necesidad de modificar los modelos actuales de desarrollo. Muchos gobiernos examinarán sus políticas nacionales a la luz de los principios y las medidas del Programa 21 que sus primeros ministros y sus presidentes han aceptado.

Si bien en Río no se tradujeron en compromisos concretos las cuestiones fundamentales relativas al medio ambiente y el desarrollo, hay algunos resultados positivos sobre los cuales basarse y continuar trabajando. De modo que, pese a las serias reservas respecto a la suficiencia de la Cumbre y la preocupación de que las cosas puedan empeorar mucho, hay ciertas bases para la esperanza y algo de espacio para que el público de cada país trabaje en favor de nuevas formas de desarrollo que estén en armonía con las personas y con el medio ambiente.

III. LA INTEGRACION DE LOS ASUNTOS RELATIVOS AL DESARROLLO EN LAS CUESTIONES QUE AFECTAN AL MEDIO AMBIENTE: ANTECEDENTES

La CNUMAD fue en su origen una iniciativa de los gobiernos y las ONG ambientalistas de algunos países del Norte que estaban cada vez más ansiosos respecto al deterioro del medio ambiente en todo el mundo.

Decidieron que iba a ser oportuno celebrar una conferencia mundial sobre el medio ambiente para señalar que habían transcurrido veinte años desde la Conferencia de Estocolmo, que llevó al establecimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Cuando se introdujo en las Naciones Unidas la idea de celebrar una conferencia sobre el medio ambiente, a muchos países en desarrollo les preocupó que esa iniciativa llevara a poner de relieve las cuestiones del medio ambiente y que eso implicara nuevas obligaciones y disciplinas que limitaran su capacidad para disfrutar del crecimiento económico y el desarrollo. Algunos países en desarrollo temieron que se utilizara el medio ambiente como un instrumento más para mantener al Sur en niveles bajos de desarrollo, mientras que los países del Norte que poseían tecnología más favorable al medio ambiente podrían seguir creciendo y disfrutando de niveles de consumo elevados.

Así que insistieron en que si bien se podían plantear los problemas ambientales como una cuestión de prioridad mundial, debían discutirse simultáneamente con una gama de "cuestiones de desarrollo", puesto que junto con la crisis del medio ambiente había también una crisis de desarrollo. Además -continuaba la argumentación- los países en desarrollo no podrían abordar adecuadamente los problemas de medio ambiente en sus países a menos que tuvieran también los medios o la oportunidad para reducir los problemas de desarrollo como la pobreza, la falta de comodidades básicas, la deuda externa, la falta de recursos financieros y tecnología. A algunos les pareció que el tener nuevas obligaciones de carácter mundial respecto al medio ambiente podía en realidad sumar obstáculos a su desarrollo. De modo que, para formular políticas ambientales justas, había que recurrir a un método justo en el cual el Norte aceptara prestar asistencia al Sur para su desarrollo y éste, a su vez, podía entonces disponer de los recursos para comprometerse a reformar sus modelos de desarrollo a fin de hacerlos más racionales desde el punto de vista ecológico.

IV. LA RESOLUCION DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU EN LA QUE SE CONVOCA LA CNUMAD

La posición de los gobiernos del Sur fue expuesta en la Asamblea General durante los debates para establecer la CNUMAD. Finalmente, esas preocupaciones se reflejaron en la resolución de la Asamblea General de la ONU (Resolución 44/228 del 22 de diciembre de 1989) que convocaba la Conferencia. En el preámbulo de la Resolución, entre otras cosas se expresaba la honda preocupación por el continuo deterioro del medio ambiente y la seria degradación de los sistemas mundiales que sostienen la vida y se reconocía el carácter mundial de los problemas ambientales. Se expresaba la grave preocupación "de que la causa principal del continuo deterioro del medio ambiente mundial es la modalidad insostenible de producción y consumo, en especial de los países industrializados". Se subrayaba que "la pobreza y la degradación del medio ambiente están estrechamente interrelacionadas" y que "la protección del medio ambiente en los países en desarrollo debe verse en este contexto como parte integrante del proceso de desarrollo y no puede considerarse aisladamente". Se reconocía también que las medidas internacionales para proteger el medio ambiente "deben tomar plenamente en cuenta los desequilibrios que existen actualmente en las modalidades mundiales de producción y consumo". Se afirmaba que "la responsabilidad de contener, reducir y eliminar el da–o ecológico mundial debe recaer en los países que causan ese daño, en relación con el daño causado y en conformidad con las capacidades y responsabilidades respectivas". Se hacía hincapié en la necesidad de establecer una "cooperación internacional eficaz en materia de investigación, obtención y aplicación" de tecnologías ecológicamente racionales y se era también "consciente" del papel crucial de la ciencia y la tecnología en la protección del medio ambiente y de la necesidad de los países en desarrollo en lo que respecta al "acceso favorable a las tecnologías ecológicamente racionales, procedimientos, equipos y a la investigación y pericia conexas a través de la cooperación internacional que incluye el uso de medios innovadores y eficaces". Por último, se reconocía que "se deberán canalizar hacia los países en desarrollo recursos financieros nuevos y adicionales a fin de permitirles participar plenamente en los esfuerzos mundiales para proteger el medio ambiente".

En la parte principal de la resolución se afirmaba que la Conferencia debía elaborar estrategias y medidas para detener e invertir la degradación ambiental. Se afirmaba que el desarrollo económico de los países en desarrollo es esencial para abordar los problemas ambientales y se afirmaba además la importancia de contar con "un medio económico internacional favorable que redunde en el crecimiento y el desarrollo económicos sostenidos de todos los países" para proteger el medio ambiente. Se reafirmaba que los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus recursos y además la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro de su jurisdicción no dañen el medio ambiente de otros Estados y la necesidad de que desempeñen el papel que les corresponde en la protección del medio ambiente mundial en conformidad con sus capacidades y sus responsabilidades específicas. Se hacía notar que la "mayor parte de la emisión actual de contaminantes al medio ambiente" tiene origen en los países desarrollados y, por lo tanto, se reconoce que "la principal responsabilidad por lo que respecta a luchar contra esa contaminación la tienen esos países". Se destacaba también que las grandes empresas industriales, entre ellas las trasnacionales, "son con frecuencia las que poseen las técnicas" para preservar y mejorar el medio ambiente y realizan actividades en sectores que influyen en éste y que, en esa medida, tienen responsabilidades específicas y, en ese contexto, es necesario estimular y movilizar esfuerzos para proteger y mejorar el medio ambiente en todos los países. Se reafirmaba que debía abordarse urgentemente la abultada deuda externa de los países en desarrollo para permitirles contribuir plenamente a los esfuerzos mundiales para proteger el medio ambiente. Se reafirmaba la necesidad de consolidar la cooperación internacional entre países desarrollados y en desarrollo en la investigación y la utilización de tecnologías ecológicamente racionales.

En el detallado párrafo 16 relativo a los objetivos de la Conferencia, muchos de los 23 objetivos expuestos se refieren a cuestiones ambientales y muchos otros a cuestiones de desarrollo o a los vínculos entre medio ambiente y desarrollo. Entre los objetivos que se relacionaban con el desarrollo figuraban:

h) examinar la relación entre la degradación ambiental y la estructura del medio económico internacional con vistas a lograr una manera más integrada de abordar los problemas del medio ambiente y el desarrollo en los foros internacionales pertinentes, sin introducir nuevas formas de condicionamiento;

i) examinar las estrategias para la actuación nacional e internacional a fin de llegar a adoptar compromisos para promover "un medio económico internacional favorable que tenga como resultado un desarrollo sostenido y ecológicamente racional en todos los países, con vistas a luchar contra la pobreza y mejorar la calidad de vida", teniendo en cuenta que la incorporación de los asuntos relacionados con el medio ambiente en la planificación y las políticas de desarrollo "no debe utilizarse para introducir nuevas formas de condicionamiento en la asistencia y/o la financiación para el desarrollo y no debe constituir un pretexto para crear barreras injustificadas al comercio".

j) determinar los medios para proporcionar recursos financieros nuevos y adicionales a los países en desarrollo para programas y proyectos de desarrollo ecológicamente racional.

k) determinar los medios para proporcionar recursos financieros adicionales para medidas que resuelvan los principales problemas ambientales de interés mundial y apoyar especialmente a los países en desarrollo para que pongan en práctica esas medidas.

l) estudiar mecanismos de financiación y otros métodos innovadores para asegurar la transferencia de tecnologías ecológicamente racionales a los países en desarrollo, con condiciones favorables.

m) examinar modalidades eficaces para el acceso favorable a las tecnologías ecológicamente racionales y la transferencia de las mismas a los países en desarrollo, entre las que se cuenten las condiciones muy favorables y preferenciales, y explorar el concepto de acceso asegurado a las tecnologías ecológicamente racionales para los países en desarrollo, en relación con los derechos de propiedad, para responder a las necesidades de dichos países.

En los extractos de la resolución de convocatoria de la CNUMAD se comprueba que los países en desarrollo pudieron introducir muchos asuntos de desarrollo en lo que se había pensado que fuera principalmente una Conferencia sobre el medio ambiente. Muchos de los principios u objetivos expuestos en dicha resolución dieron pie a que en el proceso subsiguiente se hicieran discusiones y exigencias relativas al desarrollo. Entre aquéllos figuraban el principio de las "responsabilidades comunes pero diferenciadas" que adquirió tanta importancia en la Declaración de Río, la necesidad de lograr un medio económico internacional favorable, lo que comprendía el alivio de la carga de la deuda y mejores relaciones de intercambio; la inclusión de la pobreza y las modalidades no sustentables de consumo y producción y, lo más importante, la necesidad de recursos financieros adicionales y de condiciones favorables para la transferencia de tecnología.

V. LOS ESFUERZOS PARA INCLUIR LAS CUESTIONES DE DESARROLLO EN EL PROGRAMA 21

Para la tercera reunión del Comité Preparatorio, celebrada en Ginebra del 12 de agosto al 4 de setiembre de 1991, la Secretaría de la CNUMAD elaboró documentos informativos sobre cuestiones de desarrollo, en conformidad con la resolución de la Asamblea General en la que se pide que las cuestiones de desarrollo se integren en las discusiones de la Conferencia. Entre ellos estaban: La pobreza y la degradación del medio ambiente (A/CONF.151/PC/45); La relación entre las tendencias demográficas, el crecimiento económico, las modalidades insostenibles de consumo y la degradación del medio ambiente (PC/46); La economía internacional y el medio ambiente y el desarrollo (PC/47); Informe sobre el progreso alcanzado en materia de recursos financieros (PC/51) e Informe sobre la transferencia de tecnología (PC/53).

En el documento sobre economía internacional fue importante el examen de las tendencias mundiales recientes que habían tenido efectos negativos en los países en desarrollo. Por ejemplo, en él se demostró que el grave deterioro de las relaciones de intercambio de los países en desarrollo les había hecho perder grandes cantidades de recursos. Para el África subsahariana, en 1989 las relaciones de intercambio se habían reducido en un 28% en comparación con 1980, lo que les significó a los países de la región una pérdida de 16.000 millones de dólares en 1989 o el 9,1% de su PIB. Quince países en desarrollo de ingresos medios también habían sufrido un deterioro del 28% en las relaciones de intercambio entre 1980 y 1989, lo que les hizo perder 45.000 millones de dólares en 1989 o el 5,6% de su PIB. En el informe se examinaba también la transferencia financiera neta de recursos de los países en desarrollo y se hacía notar que lo elevado de la deuda externa y del servicio de la deuda de muchos de éstos, junto con las pérdidas ocasionadas por el deterioro de las relaciones de intercambio provocó una enorme salida de recursos de los países en desarrollo con destino a los desarrollados.

En el informe también se criticaban las políticas de ajuste estructural que las instituciones financieras internacionales ponen como condiciones a los países endeudados. Se expresa lo siguiente: "En general, es probable que la respuesta a situaciones de apremio económico implique predominantemente políticas destinadas a generar liquidez en forma inmediata y a satisfacer las necesidades urgentes del momento aunque se comprometa el futuro. Esta orientación es evidentemente incompatible con el interés fundamental del desarrollo sostenible de preservar la capacidad de producir en el futuro".

Se explicaba también que las políticas de ajuste estructural afectan al desarrollo sustentable por tres procesos: la presión para aumentar el volumen de las exportaciones y los ingresos por concepto de éstas explota los recursos renovables de manera no sustentable; la reducción de las inversiones hace que disminuya la productividad y aumente el uso de recursos naturales; el deterioro de la situación en materia de empleo lleva al aumento de la pobreza lo que, a su vez, conduce a la degradación del medio ambiente. En el documento se pide al Comité Preparatorio que "estudie la manera cómo podrían mitigarse estos efectos negativos".

La tercera reunión del Comité Preparatorio (Prepcom 3) fue decisiva en lo que respecta a integrar en la CNUMAD los asuntos relativos al desarrollo. Las ONG del Sur desempeñaron un papel muy destacado en ese sentido pues pusieron de relieve la importancia de dichos asuntos (como la deuda, los precios bajos de los productos básicos, las relaciones de intercambio, los desequilibrios Norte-Sur en las relaciones económicas internacionales y la pobreza) y la relación de éstos con la solución justa de los problemas del medio ambiente mundial. Plantearon estas cuestiones en talleres y foros abiertos tanto a las ONG como a los diplomáticos; dirigieron debates animados con ONG ambientalistas del Norte, que gracias a este proceso tomaron más conciencia de los vínculos que existen entre desarrollo y medio ambiente; hablaron sobre estos temas en las reuniones plenarias oficiales abiertas donde podían estar presentes todas las delegaciones y ONG e hicieron gestiones ante las delegaciones gubernamentales del Sur y del Norte para que se diera más importancia a esas cuestiones.

De las ONG que hicieron resaltar los vínculos Norte-Sur y medio ambiente-desarrollo la más importante fue la Red del Tercer Mundo. Organizó un foro -que contó con una buena asistencia- sobre esos temas la víspera del comienzo del Prepcom 3; distribuyó muchos documentos de información sobre temas relacionados con el desarrollo y con el medio ambiente y demostró las interconexiones; dio varias conferencias plenarias, entre ellas sobre la salida de recursos del Sur hacia el Norte, sobre el papel negativo desempeñado por el Banco Mundial y las políticas de ajuste estructural en el medio ambiente y el desarrollo y sobre pobreza y medio ambiente. En las reuniones de diálogo entre las ONG y los dirigentes de la CNUMAD (entre ellos el Secretario General, Maurice Strong, y el Presidente del proceso preparatorio, Tommy Koh, embajador de Singapur), la Red del Tercer Mundo y otras ONG plantearon la necesidad de examinar el alivio de la deuda, la mejora de los precios de los productos básicos y otras cuestiones. También pidieron que se restablecieran los principios del Nuevo Orden Económico Internacional a fin de introducir reformas con vistas a implantar un sistema económico, comercial y financiero internacional más equilibrado y justo.

En las conferencias plenarias, la Red del Tercer Mundo insistió en que los sistemas y comportamientos económicos dominantes originaban modalidades de producción y consumo no sustentables. El Norte, que representa la mayor parte de esas actividades económicas, tenía que ser el primero en cambiar su modelo económico, ya que el modelo de desarrollo del Sur es un subtipo de ése. También el Sur tenía que cambiar su modelo de desarrollo. Pero para que eso suceda en condiciones de equidad y asociación también tenían que verificarse cambios en las relaciones económicas Norte-Sur para que los recursos pudieran fluir del Norte hacia el Sur (y no como ahora, en que hay un gran flujo neto del Sur hacia el Norte). Si no se adoptaba el modelo de asociación, iba a haber una lucha por los recursos naturales más escasos, en la que los fuertes vencerían a los débiles y los países ricos además obligarían a los pobres a no desarrollarse más para poder seguir disfrutando de sus estilos de vida dispendiosos y sus elevados niveles de consumo. En cuanto a los recursos financieros, la Red proporcionó datos para mostrar que debido al deterioro de las relaciones de intercambio, el servicio de la deuda, la repatriación de beneficios, la fuga de capitales y el pago de regalías se iban anualmente del Sur al Norte entre 280 y 360 mil millones de dólares. En cambio, la ayuda era una gota minúscula en el océano. En consecuencia, se necesitaban reformas en las finanzas, el comercio y la capacidad de inversión mundiales para invertir las corrientes. Ahora, los temas del comercio, los precios de los productos básicos, la reglamentación de las empresas trasnacionales y la inversión, la transferencia de tecnología y las patentes, la deuda y las finanzas deberían pasar al fondo del escenario de las discusiones de la CNUMAD.

En un documento en el que se hacen comentarios sobre el documento estratégico clave de la Secretaría de la CNUMAD "Estructura y organización del Programa 21" (A/CONF. 151/PC/42), la Red del Tercer Mundo critica el hecho de que en la matriz de las cuestiones del Programa 21 que estaban en la lista solo figuraban las relativas al medio ambiente, mientras que no estaban incluidas las "cuestiones intersectoriales" con el comentario general de que serían incluidas más tarde. La mayor parte de los temas que entraban en la matriz eran actividades y problemas situados en el Sur (como la destrucción de los bosques) mientras que se excluían las causas de los problemas (entre ellas las económicas y las sociales). La crítica concluía: "El Grupo de los 77 insistió en la importancia de convertir la Conferencia de Río en una conferencia sobre el medio ambiente y el desarrollo. Parece que la Secretaría no entendió esa petición. Todos los documentos sectoriales se refieren a problemas ambientales, mientras que los problemas del desarrollo se consideran cuestiones intersectoriales y, por lo tanto, no se tratan como elemento central de la Conferencia ni del Programa 21. Limitarse a distribuir textos sobre medio ambiente con alguna que otra referencia al desarrollo no parece ajustarse al mandato que dieron los países en desarrollo". El argumento central de la Red era que aunque algunos de los documentos de la Secretaría trataban de cuestiones de desarrollo y éstas se discutían también en las reuniones del Comité Preparatorio, dichas cuestiones no figuraban en la matriz del Programa 21 y por eso se corría el riesgo de que quedaran excluidas del mencionado Programa. La Red del Tercer Mundo hizo llegar este análisis a varias delegaciones, entre ellas los representantes del Grupo de los 77. Posteriormente, el Grupo de los 77 y algunos de sus países miembros se adhirieron a ese argumento y también propusieron formalmente que en el Programa 21 se incluyeran expresamente como áreas de programa varias cuestiones concretas relativas al desarrollo.

En los debates oficiales del Prepcom 3, varios países en desarrollo criticaron lo que consideraron la "tendencia ambientalista" y la ausencia de las cuestiones relativas al desarrollo en los documentos de la Secretaría y en su matriz del Programa 21. En una conferencia plenaria celebrada el 26 de agosto, el embajador Razali Ismail, de Malasia, dijo que los informes parecían algo tendenciosos y quería saber quiénes eran los asesores que los habían escrito. Si bien algunos documentos trataban de cuestiones relativas al desarrollo, desafortunadamente éstas no eran recogidas en las propuestas del Programa 21. (SUNS 28/8/1991.) Las diez cuestiones que figuraban en la matriz del Programa 21 del documento de la Secretaría sobre dicho Programa eran todas relativas al medio ambiente y la Secretaría había elaborado además documentos anexos sobre esos temas, que se adjuntaban al Programa 21. Sin embargo, no había indicación ninguna de documentos anexos al Programa 21 sobre temas de desarrollo como la pobreza, el comercio y el medio ambiente, los productos básicos, la transferencia de tecnología, los recursos financieros y las empresas trasnacionales y las prácticas comerciales restrictivas. Pidió que se integraran en el Programa 21 las "cuestiones intersectoriales". Dijo que si no se satisfacían las necesidades imperiosas de desarrollo, para los países del Tercer Mundo era totalmente imposible ocuparse de la protección del medio ambiente. Mencionó los bajos precios de los productos básicos que obligaban a dichos países a exportar más materias primas, lo que agotaba los recursos naturales, cosa que no tendrían que hacer si las relaciones de intercambio fueran mejores. Además, las políticas de ajuste estructural del FMI y el Banco Mundial obligaron a los gobiernos a disminuir el gasto social, lo que ocasionó más pobreza y el deterioro de la atención de la salud. "La causa de muchos de los problemas que se plantean en el ámbito del medio ambiente y la salud radica en la estructura económica, en especial en la desigualdad económica internacional. Por eso, el Plan de Acción sobre el Medio Ambiente debe estar plenamente integrado en el programa de medidas relativas a las cuestiones económicas".

El 27 de agosto, Edward Kufour, embajador de Ghana y portavoz del Grupo de los 77, advirtió que "si no nos escuchamos unos a otros, si los que pueden contribuir en mayor medida se aferran a sus privilegios -en actitud insensible y egoísta- dentro de veinte años los representantes de los países, con las ONG y la prensa girando ansiosamente alrededor, se reunirán en otra maravillosa ciudad de algún otro lugar y seguirán el diálogo de sordos". (SUNS, 2/9/1991.) Criticó el documento de la Secretaría sobre la pobreza por atribuir casi exclusivamente a las políticas nacionales la causa de la pobreza en el Sur, por lo que las recetas que da son equivocadas. Mencionó la importancia de los factores externos, como los bajos precios de los productos básicos y el servicio de la deuda, que hicieron que los países en desarrollo transfirieran más de 100.000 millones de dólares al año. "Si a eso se agregan otras transferencias por la vía del comercio de servicios, el pago de patentes, la pérdida de acceso a los mercados y la competencia desleal por la subvención de la producción agrícola en los países desarrollados, tenemos un cuadro más completo de la transferencia masiva de recursos de los países en desarrollo a los desarrollados. ¿Ha de extrañarnos el hecho de que la pobreza cunda en los países en desarrollo?" Criticó también las políticas de ajuste estructural que usan preponderantemente medidas de corto plazo para reducir el gasto público, con lo que crean trastornos económicos y sociales, afectan a los servicios básicos, aumentan el desempleo y la pobreza y acrecientan la demanda excesiva de recursos de tierras. "Todo esto tiene graves consecuencias para la protección del medio ambiente ya que los enfermos, los ignorantes y los pobres están hoy preocupados en primer lugar por su subsistencia y este es el obstáculo que tiene la CNUMAD ante sí".

Algunos otros países en desarrollo, entre ellos Sri Lanka, Tanzania y la India, también se quejaron de que en los documentos de la CNUMAD, especialmente en el Programa 21, no se tenían suficientemente en cuenta las cuestiones de desarrollo.

J. G. M. Alders, representante de Holanda, hablando en nombre de la CE y de sus Estados miembros, dijo que tanto la pobreza como la opulencia llevaron al deterioro del medio ambiente. Los ricos utilizan una parte desproporcionada de los recursos mundiales y vierten sus desechos en el ecosistema. Los pobres se vieron obligados a explotar en exceso sus recursos. Los documentos de la Secretaría sobre la pobreza y las modalidades de consumo necesitaban trabajarse más ya que presentaban carencias en el abordaje de la compleja interrelación de las modalidades de consumo y sus consecuencias.

La delegación de Estados Unidos, que había descartado el otorgamiento de más recursos financieros pero que, en cambio, insistió en la búsqueda de soluciones en el ámbito del mercado, dijo que estaba comprometida en la lucha contra la pobreza e instó a la CNUMAD a hacer hincapié en las medidas que fomentaran los medios de vida sustentables. El delegado de dicho país instó a las demás delegaciones a prestarle mucha atención al informe de la Secretaría sobre la relación del crecimiento demográfico con la pobreza y la degradación del medio ambiente.

El 2 y el 3 de setiembre, las reuniones plenarias del Prepcom 3 se centraron en las cuestiones económicas internacionales, los instrumentos económicos y sus vínculos con el desarrollo sustentable. Edward Kufour, embajador de Ghana, hablando en nombre del Grupo de los 77 dijo que si bien las políticas nacionales de desarrollo eran importantes, también era indispensable que mejorara considerablemente la economía internacional. Pidió que se tomaran medidas para aumentar los precios de los productos básicos procedentes de los países en desarrollo, mejorar las relaciones de intercambio, abordar la deuda externa y levantar las barreras no arancelarias para las exportaciones del Tercer Mundo. A estas opiniones se adhirieron las delegaciones de Malasia, Marruecos, Argentina y El Salvador (en nombre de los países de América Central).

J. Walter-Hunter, delegado de Holanda, hablando en nombre de los Estados miembros de la CE, dijo que la economía y el medio ambiente estaban estrechamente interrelacionados y que la liberalización del comercio podía llevar al desarrollo sustentable. Las políticas económicas y ambientales debían integrarse en el plano nacional, y en el plano internacional los instrumentos económicos debían integrarse en la política ambiental. Japón también pidió instrumentos económicos y la mejora de los precios pero agregó que era fundamental contar con políticas que reglamentaran la contaminación.

Un hecho de gran importancia que se produjo en los últimos días del Prepcom 3 fue que el Grupo de los 77 y China presentaron un proyecto de decisión sobre la estructura y la organización del Programa 21. En ese documento, proponían que se ampliaran los programas de medidas del Programa 21 para que incluyeran varias cuestiones de desarrollo que hasta entonces no habían sido mencionadas expresamente en los proyectos de Programa 21 propuestos por la Secretaría. El texto del proyecto fue aprobado con leves modificaciones el último día del Prepcom 3, lo que indicó que los países en desarrollo tuvieron éxito en la petición de que se ampliara el Programa 21 para que a las cuestiones de desarrollo se les dedicaran capítulos por separado.

En la decisión sobre la estructura y la organización del Programa 21 (documento A/CONF.151/PC/L.49 del 4/9/1991) se solicitaba al Secretario General de la CNUMAD "integrar plenamente en todos los documentos de programa del Programa 21 las consideraciones sobre el desarrollo, sus necesidades y sus realidades, en particular las de los países en desarrollo, teniendo en cuenta la estrecha relación que existe entre el desarrollo y el medio ambiente". Se decía que en eso se debía incluir, cuando procediera, por lo menos lo siguiente:

a) Pobreza, crecimiento económico y medio ambiente;

b) Presiones demográficas, pautas de consumo no sustentables y medio ambiente;

c) Comercio internacional y medio ambiente;

d) Ajuste estructural y medio ambiente;

e) Productos básicos y medio ambiente;

f) Endeudamiento externo, flujos de recursos y medio ambiente;

g) Las grandes empresas industriales, las trasnacionales inclusive; prácticas comerciales y medio ambiente.

En la decisión se establece además que el Programa 21 debería tomar en cuenta lo siguiente:

a) determinación de los medios para proporcionar recursos financieros adicionales;

b) propuestas prácticas de modalidades eficaces para que los países en desarrollo tengan un acceso a la tecnología ecológicamente racional y se les transfiera la misma en condiciones favorables, entre ellas las de concesión y las de preferencia, así como para el desarrollo de sus capacidades endógenas;

c) diferenciación de las medidas que deben tomar los países desarrollados y los países en desarrollo;

d) determinación de las medidas que han de tomar las organizaciones internacionales y regionales;

e) reconocimiento pleno de las realidades y las características particulares de los países en desarrollo, en las que están comprendidas sus necesidades sociales, económicas y de desarrollo.

Se establecía además que a cada cuestión y programa sectoriales se les dedicaría un capítulo aparte y secciones sobre los fundamentos de las medidas, los objetivos, las actividades y los medios de ejecución. También a cada cuestión intersectorial tenía que dedicársele un capítulo.

De ese modo el Prepcom 3 preparó el terreno para que a las cuestiones concretas de desarrollo (como las de la lista que figura más arriba) se les diera más espacio y para que se destacaran las cuestiones generales de los recursos financieros y la transferencia de tecnología. Nitin Desai, secretario general adjunto de la CNUMAD, en una entrevista concedida pocos meses después del Prepcom 3 dijo que esa decisión adoptada en el mencionado comité preparatorio dio a la Secretaría el mandato de redactar nuevos documentos o planes de acción sobre las cuestiones incluidas en la lista.

Para la cuarta reunión del Comité Preparatorio (Prepcom 4), que se celebró en Nueva York del 2 de marzo al 3 de abril de 1992, la Secretaría había redactado los borradores de capítulos sobre objetivos y programas de acción para varias de las cuestiones de desarrollo incluidas en la lista de la decisión del Prepcom 3. En la Sección I sobre las "dimensiones sociales y económicas" había capítulos dedicados a: las políticas internacionales para acelerar el desarrollo sustentable y las políticas nacionales conexas; la pobreza; la modificación de las modalidades de consumo; las dinámicas demográficas; la salud humana; los asentamientos humanos; la integración del medio ambiente y el desarrollo en la adopción de decisiones. En la Sección IV sobre los "medios de ejecución" había capítulos sobre los recursos financieros y la transferencia de tecnología, así como sobre siete temas más.

De modo que la campa–a que realizó la Red del Tercer Mundo para que se cambiara la matriz del Programa 21, el hincapié que hicieron los grupos de trabajo de las ONG en temas como la pobreza y la opulencia, los discursos de las delegaciones de algunos países en desarrollo y, principalmente, el proyecto de decisión sobre la estructura del Programa 21 que presentaron el Grupo de los 77 y China lograron que se ampliara el ámbito del desarrollo en el Programa 21.

Sin embargo, si al finalizar el Prepcom 3 los países en desarrollo y las ONG que habían luchado por reverdecer los intentos de reformar las relaciones económicas internacionales tuvieron esperanzas, éstas se fueron perdiendo.

En primer lugar, las cuestiones claves relativas a la reforma económica internacional quedaron reducidas al borrador de un capítulo que redactó la Secretaría (capítulo 1 sobre las políticas internacionales para acelerar el desarrollo sustentable y las políticas conexas, documento A/CONF.151/PC/100/Add.3). Además, ese capítulo no trataba exclusivamente de las cuestiones internacionales sino también de las políticas económicas nacionales.

En segundo lugar, el borrador del capitulo solo incluía unas pocas cuestiones escogidas, mientras que se omitían otros temas fundamentales. Tenía secciones sobre: A) la promoción del desarrollo a través del comercio; B) la aclaración de la relación entre el medio ambiente y el comercio; C) la provisión de flujos financieros netos suficientes para los países en desarrollo (con una breve referencia a la deuda) y D) el fomento de políticas macroeconómicas que favorezcan el medio ambiente y el desarrollo. La última sección trataba principalmente de las políticas económicas nacionales. No se mencionaban en absoluto los problemas provocados por las políticas de ajuste estructural, aunque ese asunto se había destacado en el Prepcom 3, tanto en un documento de la Secretaría como en muchos discursos de representantes del Grupo de los 77, de los países en desarrollo y de las ONG. Aunque figuraba en la lista de cuestiones relativas al desarrollo de la Decisión del Prepcom 3, no se incluyó en esta sección el tema de las actividades (entre ellas las prácticas comerciales) y los efectos en el medio ambiente y el desarrollo de las grandes empresas, entre ellas las trasnacionales. Esta omisión de la Secretaría implicaba que esas cuestiones no constituían una esfera de problemas que requiriera un programa de acción internacional que impusiera obligaciones a dichas empresas. En lugar de eso, las grandes empresas y las trasnacionales figuraron en una sección del Programa 21 dedicada al papel de los grupos más importantes, lo que da a entender que se deberían fortalecer esas empresas y darles poder para contribuir al desarrollo sustentable y no que requieren disciplina.

En tercer lugar, a los aspectos relativos al desarrollo y al Sur de las cuestiones que se incluyeron en el capítulo no se los trató en forma completa. En cambio, se resaltó la confianza en el mercado y en la liberalización del comercio como el medio de lograr el desarrollo sustentable.

Durante la negociación que tuvo lugar en el Prepcom 4, se mantuvo la estructura del borrador de la Secretaría. Las diferentes secciones, en especial la A y la B, se ampliaron considerablemente. Sin embargo, la mayoría de los textos que se a–adieron no procedían de nuevas negociaciones sobre las cuestiones sino que simplemente se tomaron de otros documentos existentes, en particular el Compromiso de Cartagena (que surgió del 8¼ período de sesiones de la UNCTAD celebrado en Colombia y de la resolución 45/199 de la Asamblea General de la ONU, Estrategia Internacional del Desarrollo para el Cuarto Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo, adoptada el 21 de diciembre de 1990). Así que el Prepcom 4 no abrió un nuevo camino sobre las relaciones económicas internacionales sino que principalmente se limitó a reiterar lo que ya se había acordado en foros anteriores.

Quizá la única dimensión nueva importante de ese capítulo era la Sección B sobre el comercio y el medio ambiente. Muchas ONG habían luchado para que se estableciera que las pautas comerciales mundiales existentes y las normas comerciales que estaban surgiendo en virtud de la Ronda Uruguay eran factores que contribuían en gran medida a la creación de las pautas económicas que estaban da–ando el medio ambiente mundial. Querían que en el Programa 21 se exigiera un examen y una reforma de esas pautas y normas comerciales a fin de detener e invertir los efectos negativos del comercio en el medio ambiente y el desarrollo sustentable.

Sin embargo, estos argumentos no convencieron a las delegaciones gubernamentales del Norte y el Sur. En cambio, ambas partes aceptaron sin dificultad que el libre comercio tiene y tendría efectos positivos en el medio ambiente. Si bien se acepta que "las políticas ambientales y comerciales deberían apoyarse mutuamente", el texto aprobado reitera también que "un sistema comercial multilateral abierto permite una distribución y utilización más eficiente de los recursos y por eso contribuye a disminuir las exigencias sobre el medio ambiente" y proporciona además los recursos adicionales que se necesitan para el crecimiento, el desarrollo y la mejora de la protección del medio ambiente. Gran parte del debate y la mayoría de las cláusulas importantes de esta área de programa se centraron en la necesidad de velar por que no se utilice el medio ambiente como un nuevo instrumento del proteccionismo comercial, por ejemplo mediante medidas comerciales unilaterales tomadas por motivos ambientales o mediante el uso de normas como un medio para efectuar una discriminación injustificable o una restricción comercial disfrazada.

Sobre las cuestiones económicas internacionales fundamentales que afectan al Sur, como las de invertir las relaciones de intercambio, aumentar los precios de los productos básicos y mejorar las condiciones de su comercialización, la deuda externa y el alivio de la carga de ésta, no hubo nada nuevo en el texto que finalmente se aprobó. Sobre la cuestión decisiva de las políticas que el Banco Mundial y el FMI imponen a los países en desarrollo y la consiguiente necesidad de revisar los programas de ajuste estructural y reformar la estructura de toma de decisiones de las instituciones de Bretton Woods, no se mencionó nada.

Desde el principio mismo del Prepcom 4 quedó claro que el Norte no iba a aceptar negociar las cuestiones más importantes concernientes a las relaciones económicas Norte-Sur y los países en desarrollo abandonaron cualquier intento serio de utilizar ese capítulo para reanudar el diálogo al respecto. Mediante el proceso de la CNUMAD no había sido posible reanimar el interés por los grandes temas del nuevo orden económico internacional y por los sistemas económicos, comerciales y financieros mundiales en general.

Al frustrarse los intentos de que la CNUMAD se ocupara de las cuestiones económicas que afectan a las relaciones Norte-Sur, el interés principal del Prepcom 4 pasó a ser cómo resolver los problemas ambientales: los temas y las diferencias entre el Norte y el Sur el respecto.

El debate y las negociaciones Norte-Sur se centraron en la Carta de la Tierra (nombre que más tarde se cambió por el de Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, ante la insistencia de los países en desarrollo) y en los capítulos sobre recursos financieros y transferencia de tecnología.

Las negociaciones sobre la Carta de la Tierra/Declaración de Río se convirtieron en el núcleo del debate de la CNUMAD y la posterior "asociación" formada en lo concerniente a los principios políticos que regirían las relaciones internacionales cuando se tratara de los problemas ambientales mundiales. Los países en desarrollo insistieron en que no se podía equiparar los países ricos con los países pobres en relación con las causas de los problemas ambientales y la carga de resolverlos, sino que el Norte debería soportar la carga principal de costos y responsabilidades dado que su participación en la creación de los problemas era mayor y su capacidad para pagar los costos también era relativamente más grande. El centro político del Prepcom 4 fueron las intensas discusiones en este grupo negociador. Finalmente, muchos de los argumentos y perspectivas del Sur prevalecieron, como lo demuestran varios de los principios de la Declaración de Río, especialmente el 3 que establece que "el derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras" y el principio 7 que dice que "en vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación del medio ambiente mundial, los Estados tienen responsabilidades comunes pero diferenciadas" y que "los países desarrollados reconocen la responsabilidad que les cabe en la búsqueda internacional del desarrollo sostenible, en vista de las presiones que sus sociedades ejercen en el medio ambiente mundial y de las tecnologías y los recursos financieros de que disponen".

Mientras tanto, también captaban el centro de la atención los grupos negociadores sobre finanzas y sobre transferencia de tecnología, ya que esas dos cuestiones se habían convertido para los países en desarrollo en terrenos de prueba para determinar la seriedad del Norte en lo que respecta a aumentar la asistencia al Sur o aceptar una asociación con éste.

El argumento central del Grupo de los 77 y China era que los países en desarrollo solo podían realizar con éxito la transición al desarrollo sustentable si podían simultáneamente atender a sus necesidades de desarrollo. En conformidad con el principio de las "responsabilidades comunes pero diferenciadas", el Norte tenía que aportar al Sur recursos financieros "nuevos y adicionales", así como facilitar la transferencia efectiva de tecnología en condiciones muy favorables.

Como el asunto -más importante- de corregir el desequilibrio y la desigualdad de los sistemas económicos y comerciales internacionales había sido esquivado al principio del Prepcom 4, la asistencia financiera y la transferencia de tecnología se habían convertido en las cuestiones concretas en las que podía negociarse y probarse la "asociación" Norte-Sur.

 

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Actualizado: July 10, 2001