UN ESTUDIO GENERAL DEL NEXO ENTRE EL MEDIO
AMBIENTE Y EL DESARROLLO EN LA CNUMAD
I. INTRODUCCION
En el presente documento se hace un estudio general de los
vínculos que existen entre el medio ambiente y el desarrollo,
y entre los países del Norte y el Sur, en el contexto de la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y
el Desarrollo (CNUMAD) y su proceso preparatorio.
El nexo entre el medio ambiente y el desarrollo, así como
las relaciones Norte-Sur fueron el centro de la Cumbre de la
Tierra y de las reuniones preparatorias por las cuales se
llegó a ésta.
En el documento primeramente se pasa revista a las
opiniones de los participantes del Sur (delegaciones y ONG) al
concluir la Cumbre de Río en junio de 1992. En esa parte se
hace hincapié en las más importantes de las cuestiones
intersectoriales, la de los recursos financieros y la más
amplia del vínculo entre los problemas del desarrollo y el
medio ambiente, que constituyeron la base del trato o
asociación entre el Norte y el Sur en la CNUMAD.
Luego se describe el proceso por el cual las cuestiones del
desarrollo y el medio ambiente quedaron integradas en las
reuniones preparatorias de la CNUMAD. Se presta especial
atención a las "cuestiones de desarrollo" de las
finanzas, la deuda, el comercio y las empresas trasnacionales
y las cuestiones claves finales: las de los recursos
financieros y la transferencia de tecnología, y la manera
cómo llegaron a resolverse.
Al final, y como conclusión, se hacen algunos comentarios
sobre las posibilidades de continuar la integración de las
cuestiones relativas al desarrollo y el medio ambiente así
como las de mantener o hacer avanzar más la asociación
Norte-Sur en el período posterior a la CNUMAD.
II. COMO SE PLANTEABA LA RELACION NORTE-SUR Y MEDIO
AMBIENTE-DESARROLLO AL TERMINAR LA CUMBRE DE LA TIERRA DE
1992.
Cuando el 14 de junio de 1992 terminó la "Cumbre de
la Tierra" que duró dos semanas, la mayoría de los
participantes sintió una extra–a mezcla de euforia,
profunda decepción, preocupación respecto al futuro y
mociones de esperanza.
La euforia provenía de haber participado en un proceso
laborioso de dos a–os en el que se negoció una amplia gama
de cuestiones relativas al medio ambiente y el desarrollo, que
tuvo su culminación en una reunión Cumbre a la que
asistieron más jefes de Estado y de gobierno que a ninguna
otra celebrada antes. Como proceso de aprendizaje para
funcionarios de gobierno y líderes políticos sobre el
imperativo de efectuar un cambio social para evitar una
catástrofe ecológica, la CNUMAD había sido beneficioso.
En la sesión final de la Cumbre, los líderes del proceso
de la CNUMAD se entusiasmaron con sus logros. Según Maurice
Strong, secretario general de la CNUMAD, "Este proceso ha
sido una experiencia profundamente humana de la que no podemos
salir iguales. El mundo no será el mismo, la diplomacia
internacional y las Naciones Unidas no serán las mismas y las
perspectivas para el futuro de la Tierra no pueden ser las
mismas".
Boutros Boutros-Ghali, secretario general de la ONU, en un
discurso de clausura, habló con entusiasmo del
"espíritu de Río" que se creó durante la Cumbre:
"Ya no basta con que el hombre ame a su prójimo, ahora
debe amar también al mundo. Además del pacto con Dios que
tiene el hombre y el contrato social con sus semejantes,
necesitamos un contrato ético con la naturaleza y con la
Tierra ... La Tierra tiene un alma. Recuperarla es la esencia
de Río.
La euforia de haber participado en lo que se considera una
conferencia histórica que iba a cambiar, si no salvar, al
mundo, tuvo como contrapeso la sensación persistente de que
en esencia y en compromiso político de adoptar medidas no se
había logrado gran cosa.
Entre las cosas positivas, se aprobó la Declaración de
Río, compuesta por 27 principios muy bien equilibrados sobre
las obligaciones con respecto al medio ambiente y los derechos
al desarrollo, con la intención de que sirviera de guía para
las relaciones entre los Estados (especialmente del Norte y el
Sur) así como para la determinación de las políticas
ambientales y económicas nacionales.
Se aprobó el "Programa 21", con 40 capítulos
dedicados a proponer medidas relativas a cuestiones
ambientales (como la erosión, la deforestación, la
desertificación, el cambio en la composición de la
atmósfera y los desechos tóxicos) y de desarrollo (como la
pobreza, las modalidades de consumo, el hábitat y la salud).
Ese extenso Programa contiene algunos puntos débiles (por
ejemplo en el capítulo sobre biotecnología se exageran los
beneficios potenciales mientras que se subestima la necesidad
de tomar medidas de seguridad y en el capítulo sobre
deforestación se promueve enérgicamente la plantación de
árboles pero se habla poco de la conservación de los
bosques). Pero también tiene secciones buenas, por ejemplo
sobre la lucha contra la desertificación, el fomento de la
agricultura sustentable, la mejora de la salud y de las
condiciones de la vivienda.
Muchas de las propuestas se habían hecho antes, en
reuniones anteriores. Pero igual era útil unir una gama tan
amplia de cuestiones relativas al medio ambiente y el
desarrollo, agregarles programas de medidas y el cálculo de
los costos que requeriría su ejecución. Al firmar ese
documento, los jefes de gobierno por lo menos se
comprometieron moralmente con la intención de llevar a la
práctica las medidas propuestas.
En cuanto a la puesta en práctica, la Secretaría de la
CNUMAD calculó que solo para los países del Sur se
necesitaban 600.000 millones de dólares, de los cuales el
componente de ayuda externa era de 125.000 millones. El Sur
había vuelto a ocupar -por lo menos mientras duró el proceso
de la CNUMAD- un lugar destacado en el orden del día
internacional en lo referente a ayuda externa y transferencia
de tecnología. Sin embargo, cuando terminó la Cumbre de la
Tierra, había muchas más dudas que esperanzas de que las
promesas fueran realmente a ponerse en práctica. En efecto,
las sospechas de que el Norte no tenía intención ninguna de
cumplir y que los acuerdos sobre ayuda y transferencia de
tecnología eran una mistificación se plantearon en cuanto
terminó la Conferencia de Río.
El Norte no hizo compromisos concretos y esa fue la razón
de la profunda decepción que se vivió durante la Cumbre y al
final. Todos se dieron cuenta de que sin el compromiso de los
países industrializados, que tienen todas las palancas
importantes del poder económico y político del mundo, iba a
ser difícil, si no imposible, abordar las causas de los
problemas relativos al medio ambiente y el desarrollo.
En primer lugar, algunos países del Norte (en especial
Estados Unidos) se negaron terminantemente a comprometerse a
modificar sus modalidades no sustentables de consumo,
producción y utilización de recursos. La poca disposición
de Estados Unidos para tratar del vínculo entre las
modalidades de consumo y las tensiones a que se somete el
medio ambiente ("Nuestro estilo de vida no está sujeto a
negociación", dijo el presidente George Bush) y el
éxito que tuvo suprimiendo por su cuenta metas y calendarios
para reducir las emisiones de gas que producen el efecto
invernadero del Convenio sobre los Cambios Climáticos puso de
manifiesto la negativa del Norte a aceptar la necesidad de
introducir modificaciones importantes en sus políticas
económicas y estilos de vida.
La respuesta del Sur en la CNUMAD fue que si el Norte rico
no quería reducir su consumo excesivo con qué derecho le iba
a pedir al Sur que hiciera sacrificios cuando muchos sectores
de su población son demasiado pobres para apretarse más el
cinturón.
En segundo lugar, el Norte en su conjunto no estaba
preparado para comprometerse seriamente a ayudar al Sur a
efectuar la transición al desarrollo sustentable. Los países
del Sur que enfrentan una transferencia de recursos al Norte
calculada en unos 200.000 millones de dólares anuales
afirmaron que necesitaban asistencia externa para compensar el
deterioro de las relaciones de intercambio y las enormes
salidas por concepto del servicio de la deuda.
La parte de la nueva asistencia externa se convirtió en
una prueba de cuanto se iba a comprometer el Norte en ayudar
al Sur a cumplir sus obligaciones del Programa 21. Se
consideró poco realista el cálculo de la Secretaría de la
CNUMAD que situó en 125.000 millones de dólares anuales la
cifra necesaria. Hacia el final del proceso, Maurice Strong
pidió que el compromiso inicial que se hiciera en la Cumbre
fuera solo de 10.000 millones de dólares. En los pocos días
que antecedieron a la parte Cumbre de alto nivel de la CNUMAD,
las últimas etapas de las negociaciones fueron llevadas a
cabo por los diplomáticos. Al final de la Cumbre fue poco lo
que, en cifras en firme o en principios generales, surgió de
esas negociaciones continuas de días y noches (algunas de las
cuales se extendieron hasta las cuatro o las seis de la
mañana).
Según un cálculo que se publicó en el diario oficial de
la Cumbre Earth Summit Times : "Parece que
aproximadamente 2.000 millones de dólares de lo que puede
describirse vagamente como 'recursos nuevos y adicionales' han
sido puestos sobre la mesa". Esa suma era embarazosamente
minúscula en relación con las expectativas y con las
necesidades totales.
Sobre la asistencia externa futura, los países del Norte
no pudieron llegar a un acuerdo entre ellos para comprometerse
a cumplir la meta prometida hace tiempo de aportar el
equivalente al 0,7% de su Producto Nacional Bruto para el a–o
2000. De modo que solo se reafirmó la vieja promesa, que
pocos países han cumplido, y con escasos indicios de que unos
y otros harán efectiva la "reafirmación".
Por eso, los delegados y los dirigentes políticos de los
países en desarrollo se desanimaron al ver que el Norte en
realidad no se preocupaba por las necesidades del Sur (a pesar
de la tan citada retórica acerca de la "nueva
asociación mundial") y, lo que es peor, que en un nuevo
orden mundial unipolar, el Sur es demasiado débil por ahora
para hacer algo al respecto.
Los países del Sur, reunidos en el Grupo de los 77, y
China tuvieron que sufrir la humillación de largas horas de
negociación sobre las migajas de ayuda que podían obtener
puesto que las esperanzas de discutir seriamente siquiera las
tan necesarias reformas de las relaciones y las instituciones
económicas internacionales ya se habían perdido hacía
tiempo en las reuniones preparatorias de la CNUMAD. La mayor
parte de las energías de los líderes políticos y los
funcionarios presentes en la Cumbre de Río se perdió pues en
escaramuzas marginales ya que las verdaderas cuestiones
económicas (la necesidad del Sur de lograr mejores relaciones
de intercambio, precios más altos para las exportaciones, el
alivio de la carga de la deuda, reformas de las instituciones
económicas y financieras mundiales) no estuvieron más en el
orden del día.
En una reunión pública que organizaron en Río las ONG la
noche antes del día de clausura de la Cumbre de la Tierra, el
Dr. Corea dijo que el actual afán de reestructurar la ONU
parecía estar destinado a reducir el papel de dicha
organización en las cuestiones económicas mundiales, papel
que se iba a transferir al Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT), que están dominados por el
Norte.
Razali Ismail, embajador de Malasia ante la ONU en Nueva
York, hablando en la misma reunión, dijo que Río no iba a
constituir un momento decisivo. Después de la Cumbre de la
Tierra, iba a haber más de lo mismo y se perpetuarían las
estructuras de poder existentes. "Son el Grupo de los 7,
la OCDE y los ricos y no el Sur y los pobres quienes
heredarán el mundo."
Chakravarathi Raghavan, director del boletín SUNS y
representante en Ginebra del la Red del Tercer Mundo,
pronosticó que las negociaciones de la Ronda Uruguay del
GATT, si se llegaba a un acuerdo, iban a contradecir algunos
de los elementos fundamentales del Programa 21 de la CNUMAD.
Por ejemplo, el acuerdo sobre transferencia de tecnología
(por el que el Sur se beneficiaría con algunas concesiones
sobre las condiciones de la transferencia) podía ser
sustituido por la Ronda Uruguay del GATT en la que el Norte
está propugnando enérgicamente la introducción universal de
regímenes de propiedad intelectual. Los países en desarrollo
tendrían entonces que pagar patentes y también enfrentar
difíciles obstáculos a su propio desarrollo tecnológico.
Los delegados de los países del Sur y las ONG tuvieron la
sensación general de que los acontecimientos de afuera del
proceso de la CNUMAD estaban amenazando con debilitar aún
más al Sur y poner en peligro cualquiera de los elementos
positivos que contiene el Programa 21.
Entre los hechos negativos figuran los programas de ajuste
estructural dirigidos por el Banco Mundial, que imponen
medidas de austeridad a los países en desarrollo endeudados,
entre ellas la reducción del presupuesto destinado a la
educación, la salud y el bienestar social; la Ronda Uruguay
que, si se completaba, era probable que tuviera consecuencias
sorprendentes (muchas de ellas negativas) y la
reestructuración de la ONU que cerró varios departamentos
económicos y sociales o rebajó su importancia.
Estos acontecimientos pusieron de manifiesto la tendencia
de los principales países industrializados a optar por
reducir el papel económico de la ONU (donde el sistema de que
cada país tiene derecho a un voto da más peso a los países
en desarrollo) mientras expande enormemente las facultades de
las instituciones de Bretton Woods (el Banco Mundial y el FMI)
y el GATT, organización que los países ricos dominan y
utilizan para mantener el statu quo económico internacional.
Mientras tanto, Estados Unidos y sus aliados pudieron servirse
más del Consejo de Seguridad de la ONU para
"disciplinar" los países del Tercer Mundo que
consideran "equivocados" (como Irak y Libia),
situación que se ha hecho posible por la desaparición del
bloque soviético.
Durante todo el proceso de la CNUMAD, fue evidente que los
países en desarrollo estuvieron preocupados por la
posibilidad de que el Norte industrial utilizara los
principios y las políticas ambientales para imponer nuevas
formas de control sobre las políticas y las estructuras
económicas y sociales del Sur. Esto podría hacerse, por
ejemplo, utilizando el medio ambiente como una nueva forma de
condicionamiento ligado a las donaciones o los préstamos que
el Norte diera en el futuro al Sur, por canales bilaterales o
multilaterales.
Por el otro lado, la nueva asistencia para el medio
ambiente que la CNUMAD determinó para poner en ejecución el
Programa 21 o los Convenios podría otorgarse con la
condición de que el país de que se trate esté dispuesto a
modificar sus políticas económicas y sociales para que se
ajusten a la receta del Banco Mundial. ("No le daremos
donaciones verdes si usted no abre sus mercados al mundo,
privatiza y devalúa su moneda.")
Para protegerse, el Grupo de los 77 y China, en los
últimos días de la Cumbre pudieron incluir en el capítulo
sobre finanzas del Programa 21 unas cláusulas para
democratizar la estructura del Fondo para el Medio Ambiente
Mundial, controlado por el Banco Mundial, y para insistir en
que éste no imponga nuevas formas de condicionamiento cuando
otorgue fondos que guarden relación con el Programa 21.
Sin embargo, a muchos delegados y ONG del Tercer Mundo les
pareció que permanecía la amenaza de que los países
industriales usaran sus palancas de poder mundial para imponer
al Sur su versión del "desarrollo sustentable" a la
vez que quedaban libres de continuar con su estilo de vida
caracterizado por lo elevado del consumo. Como dijo
Chakravarthi Raghavan, el derecho del Sur al desarrollo podía
ser menoscabado para facilitar la continuación del derecho
del Norte a despilfarrar los recursos mundiales.
Así se perpetuarían y quizá se acentuarían las grandes
desigualdades en el uso de recursos naturales que se resumen
en el hecho de que los neoyorkinos usan más energía viajando
en una semana que todos los africanos en todos los usos en un
a–o (uno de los muchos datos que se manejaron durante el
proceso de la CNUMAD, en este caso proporcionado por un
instituto de investigación con sede en el Reino Unido).
Haciendo la vista gorda a esta pauta de utilización de
recursos desigual, algunos países del Norte pueden continuar,
por ejemplo, insistiendo en que el principal problema
ecológico del mundo es el crecimiento demográfico del Sur y
emplear sus palancas de asistencia y préstamo para controlar
ese crecimiento.
A pesar de los legítimos temores que provocó la falta de
compromiso del Norte en la Cumbre de la Tierra, la mayoría de
los participantes no pudieron evitar tampoco, al final de
ésta, aferrarse a un resquicio de esperanza. Después de
todo, el proceso de dos a–os de la CNUMAD volvió a reunir
al Norte y el Sur en torno a la misma mesa, primera vez en
casi dos décadas en que el Norte demostró un serio interés
en hablar con el Sur sobre los asuntos mundiales.
En el proceso, los funcionarios de gobierno y los
dirigentes políticos adquirieron más conciencia de la crisis
ecológica, mientras que los funcionarios de los gobiernos del
Norte y especialmente las ONG del Norte se hicieron mucho más
sensibles a las necesidades y perspectivas de desarrollo del
Sur. Muchos grupos ecologistas que en el pasado se dedicaron
solo a salvar la fauna y la flora llegaron a comprender que
para resolver los problemas ambientales se necesita abordar al
mismo tiempo las desigualdades entre ricos y pobres y entre el
Norte y el Sur.
A este aspecto beneficioso del proceso de la CNUMAD se
refirió también Maurice Strong en su discurso de clausura de
la Conferencia: "Pobreza, desigualdad, las relaciones de
intercambio, la deuda externa, los recursos que salen del Sur:
hoy esas cuestiones se han convertido en una parte crucial de
la ecuación cuando se habla del medio ambiente. Esto es una
consecuencia decisiva de la CNUMAD. El debate sobre el medio
ambiente nunca volverá a ser el mismo".
El proceso de la CNUMAD pudo generar la manera de ver el
medio ambiente y el desarrollo inextricablemente unidos y,
además, la idea de que se iba a necesitar una nueva
asociación entre el Norte y el Sur si se quería salvar al
mundo de las catástrofes ecológicas.
Muchas personas -representantes de gobiernos, ONG u
organismos internacionales- que participaron en la CNUMAD,
pudieron adherirse intelectualmente a esas ideas. Sin embargo,
lo difícil es transformar la retórica en principios,
políticas y cambio social y para el final de la Conferencia
de Río fue evidente que seguía faltando la voluntad
política del Norte.
Al darse cuenta de eso, Strong, en la última conferencia
de prensa celebrada después de la clausura de la CNUMAD,
pidió a los ciudadanos que presionaran a sus gobiernos para
que mantuvieran los compromisos asumidos en la Cumbre:
"Si bien la Conferencia tuvo éxito como reunión, no ha
cambiado ni una sola cosa con respecto a nuestro
comportamiento como civilización. Hace veinte años, en la
Conferencia de Estocolmo (la primera reunión internacional
sobre el medio ambiente) no tuvimos buenos resultados y no
disponemos de veinte años más para perder."
"Aquí hemos logrado acuerdo sin el compromiso
suficiente (de los gobiernos)... No podemos mantener nuestro
estilo de vida actual. Hemos conseguido hacer comprender la
absoluta necesidad de cambiar nuestro sistema económico...
Las pruebas son contundentes: el comportamiento económico
actual conducirá a la tragedia, la economía no sobrevivirá.
Hemos logrado hacer comprender este mensaje a los
participantes y ellos deben hacer responsables a los
gobiernos. Porque los gobiernos en Río tomaron decisiones que
significan un cambio de rumbo, es un cambio de dirección.
Pero no podemos quedarnos satisfechos. Nos vamos de Río sin
un compromiso satisfactorio a este respecto. Hemos logrado la
base para el cambio pero debemos seguir empujando con todas
nuestras fuerzas."
La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, que la
Asamblea General de la ONU creó en setiembre de 1992 en
conformidad con los acuerdos de Río, iba a ser el foro
principal para las actividades complementarias de la CNUMAD.
Entre las tareas de la Comisión figuran la supervisión y el
examen de la puesta en práctica por los gobiernos del
Programa 21, los recursos financieros necesarios inclusive. En
el período posterior a la CNUMAD, se prevé que la Comisión
será el terreno de nuevas discusiones entre el Norte y el Sur
sobre medio ambiente y economía y la integración de ambos
aspectos. Habida cuenta del estricto control que ejerce el
Norte en el mundo en este momento, la existencia de un foro de
este tipo ya es beneficiosa para que el Sur haga públicas sus
preocupaciones.
Quizá la consecuencia del proceso de la CNUMAD más
importante a largo plazo haya sido la activación de la
formación de redes y la colaboración entre los miembros de
la comunidad de ONG. Miles de representantes de ONG de muchas
partes del mundo se reunieron durante el proceso de la CNUMAD.
En Río mismo, hubo más de 20.000 participantes en el Foro de
ONG. Las reuniones propias de las ONG paralelas a las de la
Cumbre de la Tierra y las anteriores del Comité Preparatorio
forjaron nuevos lazos Norte-Sur, Sur-Sur y Norte-Norte que
prepararon el terreno para la actuación más eficaz de los
grupos de ciudadanos en el futuro.
Por último, la experiencia de la CNUMAD también
concentró las mentes y las energías de los gobiernos de los
países en desarrollo en los problemas ambientales y en la
necesidad de modificar los modelos actuales de desarrollo.
Muchos gobiernos examinarán sus políticas nacionales a la
luz de los principios y las medidas del Programa 21 que sus
primeros ministros y sus presidentes han aceptado.
Si bien en Río no se tradujeron en compromisos concretos
las cuestiones fundamentales relativas al medio ambiente y el
desarrollo, hay algunos resultados positivos sobre los cuales
basarse y continuar trabajando. De modo que, pese a las serias
reservas respecto a la suficiencia de la Cumbre y la
preocupación de que las cosas puedan empeorar mucho, hay
ciertas bases para la esperanza y algo de espacio para que el
público de cada país trabaje en favor de nuevas formas de
desarrollo que estén en armonía con las personas y con el
medio ambiente.
III. LA INTEGRACION DE LOS ASUNTOS RELATIVOS AL DESARROLLO
EN LAS CUESTIONES QUE AFECTAN AL MEDIO AMBIENTE: ANTECEDENTES
La CNUMAD fue en su origen una iniciativa de los gobiernos
y las ONG ambientalistas de algunos países del Norte que
estaban cada vez más ansiosos respecto al deterioro del medio
ambiente en todo el mundo.
Decidieron que iba a ser oportuno celebrar una conferencia
mundial sobre el medio ambiente para señalar que habían
transcurrido veinte años desde la Conferencia de Estocolmo,
que llevó al establecimiento del Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente.
Cuando se introdujo en las Naciones Unidas la idea de
celebrar una conferencia sobre el medio ambiente, a muchos
países en desarrollo les preocupó que esa iniciativa llevara
a poner de relieve las cuestiones del medio ambiente y que eso
implicara nuevas obligaciones y disciplinas que limitaran su
capacidad para disfrutar del crecimiento económico y el
desarrollo. Algunos países en desarrollo temieron que se
utilizara el medio ambiente como un instrumento más para
mantener al Sur en niveles bajos de desarrollo, mientras que
los países del Norte que poseían tecnología más favorable
al medio ambiente podrían seguir creciendo y disfrutando de
niveles de consumo elevados.
Así que insistieron en que si bien se podían plantear los
problemas ambientales como una cuestión de prioridad mundial,
debían discutirse simultáneamente con una gama de
"cuestiones de desarrollo", puesto que junto con la
crisis del medio ambiente había también una crisis de
desarrollo. Además -continuaba la argumentación- los países
en desarrollo no podrían abordar adecuadamente los problemas
de medio ambiente en sus países a menos que tuvieran también
los medios o la oportunidad para reducir los problemas de
desarrollo como la pobreza, la falta de comodidades básicas,
la deuda externa, la falta de recursos financieros y
tecnología. A algunos les pareció que el tener nuevas
obligaciones de carácter mundial respecto al medio ambiente
podía en realidad sumar obstáculos a su desarrollo. De modo
que, para formular políticas ambientales justas, había que
recurrir a un método justo en el cual el Norte aceptara
prestar asistencia al Sur para su desarrollo y éste, a su
vez, podía entonces disponer de los recursos para
comprometerse a reformar sus modelos de desarrollo a fin de
hacerlos más racionales desde el punto de vista ecológico.
IV. LA RESOLUCION DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU EN LA
QUE SE CONVOCA LA CNUMAD
La posición de los gobiernos del Sur fue expuesta en la
Asamblea General durante los debates para establecer la
CNUMAD. Finalmente, esas preocupaciones se reflejaron en la
resolución de la Asamblea General de la ONU (Resolución
44/228 del 22 de diciembre de 1989) que convocaba la
Conferencia. En el preámbulo de la Resolución, entre otras
cosas se expresaba la honda preocupación por el continuo
deterioro del medio ambiente y la seria degradación de los
sistemas mundiales que sostienen la vida y se reconocía el
carácter mundial de los problemas ambientales. Se expresaba
la grave preocupación "de que la causa principal del
continuo deterioro del medio ambiente mundial es la modalidad
insostenible de producción y consumo, en especial de los
países industrializados". Se subrayaba que "la
pobreza y la degradación del medio ambiente están
estrechamente interrelacionadas" y que "la
protección del medio ambiente en los países en desarrollo
debe verse en este contexto como parte integrante del proceso
de desarrollo y no puede considerarse aisladamente". Se
reconocía también que las medidas internacionales para
proteger el medio ambiente "deben tomar plenamente en
cuenta los desequilibrios que existen actualmente en las
modalidades mundiales de producción y consumo". Se
afirmaba que "la responsabilidad de contener, reducir y
eliminar el da–o ecológico mundial debe recaer en los
países que causan ese daño, en relación con el daño
causado y en conformidad con las capacidades y
responsabilidades respectivas". Se hacía hincapié en la
necesidad de establecer una "cooperación internacional
eficaz en materia de investigación, obtención y
aplicación" de tecnologías ecológicamente racionales y
se era también "consciente" del papel crucial de la
ciencia y la tecnología en la protección del medio ambiente
y de la necesidad de los países en desarrollo en lo que
respecta al "acceso favorable a las tecnologías
ecológicamente racionales, procedimientos, equipos y a la
investigación y pericia conexas a través de la cooperación
internacional que incluye el uso de medios innovadores y
eficaces". Por último, se reconocía que "se
deberán canalizar hacia los países en desarrollo recursos
financieros nuevos y adicionales a fin de permitirles
participar plenamente en los esfuerzos mundiales para proteger
el medio ambiente".
En la parte principal de la resolución se afirmaba que la
Conferencia debía elaborar estrategias y medidas para detener
e invertir la degradación ambiental. Se afirmaba que el
desarrollo económico de los países en desarrollo es esencial
para abordar los problemas ambientales y se afirmaba además
la importancia de contar con "un medio económico
internacional favorable que redunde en el crecimiento y el
desarrollo económicos sostenidos de todos los países"
para proteger el medio ambiente. Se reafirmaba que los Estados
tienen el derecho soberano de explotar sus recursos y además
la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas
dentro de su jurisdicción no dañen el medio ambiente de
otros Estados y la necesidad de que desempeñen el papel que
les corresponde en la protección del medio ambiente mundial
en conformidad con sus capacidades y sus responsabilidades
específicas. Se hacía notar que la "mayor parte de la
emisión actual de contaminantes al medio ambiente" tiene
origen en los países desarrollados y, por lo tanto, se
reconoce que "la principal responsabilidad por lo que
respecta a luchar contra esa contaminación la tienen esos
países". Se destacaba también que las grandes empresas
industriales, entre ellas las trasnacionales, "son con
frecuencia las que poseen las técnicas" para preservar y
mejorar el medio ambiente y realizan actividades en sectores
que influyen en éste y que, en esa medida, tienen
responsabilidades específicas y, en ese contexto, es
necesario estimular y movilizar esfuerzos para proteger y
mejorar el medio ambiente en todos los países. Se reafirmaba
que debía abordarse urgentemente la abultada deuda externa de
los países en desarrollo para permitirles contribuir
plenamente a los esfuerzos mundiales para proteger el medio
ambiente. Se reafirmaba la necesidad de consolidar la
cooperación internacional entre países desarrollados y en
desarrollo en la investigación y la utilización de
tecnologías ecológicamente racionales.
En el detallado párrafo 16 relativo a los objetivos de la
Conferencia, muchos de los 23 objetivos expuestos se refieren
a cuestiones ambientales y muchos otros a cuestiones de
desarrollo o a los vínculos entre medio ambiente y
desarrollo. Entre los objetivos que se relacionaban con el
desarrollo figuraban:
h) examinar la relación entre la degradación ambiental y
la estructura del medio económico internacional con vistas a
lograr una manera más integrada de abordar los problemas del
medio ambiente y el desarrollo en los foros internacionales
pertinentes, sin introducir nuevas formas de condicionamiento;
i) examinar las estrategias para la actuación nacional e
internacional a fin de llegar a adoptar compromisos para
promover "un medio económico internacional favorable que
tenga como resultado un desarrollo sostenido y ecológicamente
racional en todos los países, con vistas a luchar contra la
pobreza y mejorar la calidad de vida", teniendo en cuenta
que la incorporación de los asuntos relacionados con el medio
ambiente en la planificación y las políticas de desarrollo
"no debe utilizarse para introducir nuevas formas de
condicionamiento en la asistencia y/o la financiación para el
desarrollo y no debe constituir un pretexto para crear
barreras injustificadas al comercio".
j) determinar los medios para proporcionar recursos
financieros nuevos y adicionales a los países en desarrollo
para programas y proyectos de desarrollo ecológicamente
racional.
k) determinar los medios para proporcionar recursos
financieros adicionales para medidas que resuelvan los
principales problemas ambientales de interés mundial y apoyar
especialmente a los países en desarrollo para que pongan en
práctica esas medidas.
l) estudiar mecanismos de financiación y otros métodos
innovadores para asegurar la transferencia de tecnologías
ecológicamente racionales a los países en desarrollo, con
condiciones favorables.
m) examinar modalidades eficaces para el acceso favorable a
las tecnologías ecológicamente racionales y la transferencia
de las mismas a los países en desarrollo, entre las que se
cuenten las condiciones muy favorables y preferenciales, y
explorar el concepto de acceso asegurado a las tecnologías
ecológicamente racionales para los países en desarrollo, en
relación con los derechos de propiedad, para responder a las
necesidades de dichos países.
En los extractos de la resolución de convocatoria de la
CNUMAD se comprueba que los países en desarrollo pudieron
introducir muchos asuntos de desarrollo en lo que se había
pensado que fuera principalmente una Conferencia sobre el
medio ambiente. Muchos de los principios u objetivos expuestos
en dicha resolución dieron pie a que en el proceso
subsiguiente se hicieran discusiones y exigencias relativas al
desarrollo. Entre aquéllos figuraban el principio de las
"responsabilidades comunes pero diferenciadas" que
adquirió tanta importancia en la Declaración de Río, la
necesidad de lograr un medio económico internacional
favorable, lo que comprendía el alivio de la carga de la
deuda y mejores relaciones de intercambio; la inclusión de la
pobreza y las modalidades no sustentables de consumo y
producción y, lo más importante, la necesidad de recursos
financieros adicionales y de condiciones favorables para la
transferencia de tecnología.
V. LOS ESFUERZOS PARA INCLUIR LAS CUESTIONES DE DESARROLLO
EN EL PROGRAMA 21
Para la tercera reunión del Comité Preparatorio,
celebrada en Ginebra del 12 de agosto al 4 de setiembre de
1991, la Secretaría de la CNUMAD elaboró documentos
informativos sobre cuestiones de desarrollo, en conformidad
con la resolución de la Asamblea General en la que se pide
que las cuestiones de desarrollo se integren en las
discusiones de la Conferencia. Entre ellos estaban: La pobreza
y la degradación del medio ambiente (A/CONF.151/PC/45); La
relación entre las tendencias demográficas, el crecimiento
económico, las modalidades insostenibles de consumo y la
degradación del medio ambiente (PC/46); La economía
internacional y el medio ambiente y el desarrollo (PC/47);
Informe sobre el progreso alcanzado en materia de recursos
financieros (PC/51) e Informe sobre la transferencia de
tecnología (PC/53).
En el documento sobre economía internacional fue
importante el examen de las tendencias mundiales recientes que
habían tenido efectos negativos en los países en desarrollo.
Por ejemplo, en él se demostró que el grave deterioro de las
relaciones de intercambio de los países en desarrollo les
había hecho perder grandes cantidades de recursos. Para el
África subsahariana, en 1989 las relaciones de intercambio se
habían reducido en un 28% en comparación con 1980, lo que
les significó a los países de la región una pérdida de
16.000 millones de dólares en 1989 o el 9,1% de su PIB.
Quince países en desarrollo de ingresos medios también
habían sufrido un deterioro del 28% en las relaciones de
intercambio entre 1980 y 1989, lo que les hizo perder 45.000
millones de dólares en 1989 o el 5,6% de su PIB. En el
informe se examinaba también la transferencia financiera neta
de recursos de los países en desarrollo y se hacía notar que
lo elevado de la deuda externa y del servicio de la deuda de
muchos de éstos, junto con las pérdidas ocasionadas por el
deterioro de las relaciones de intercambio provocó una enorme
salida de recursos de los países en desarrollo con destino a
los desarrollados.
En el informe también se criticaban las políticas de
ajuste estructural que las instituciones financieras
internacionales ponen como condiciones a los países
endeudados. Se expresa lo siguiente: "En general, es
probable que la respuesta a situaciones de apremio económico
implique predominantemente políticas destinadas a generar
liquidez en forma inmediata y a satisfacer las necesidades
urgentes del momento aunque se comprometa el futuro. Esta
orientación es evidentemente incompatible con el interés
fundamental del desarrollo sostenible de preservar la
capacidad de producir en el futuro".
Se explicaba también que las políticas de ajuste
estructural afectan al desarrollo sustentable por tres
procesos: la presión para aumentar el volumen de las
exportaciones y los ingresos por concepto de éstas explota
los recursos renovables de manera no sustentable; la
reducción de las inversiones hace que disminuya la
productividad y aumente el uso de recursos naturales; el
deterioro de la situación en materia de empleo lleva al
aumento de la pobreza lo que, a su vez, conduce a la
degradación del medio ambiente. En el documento se pide al
Comité Preparatorio que "estudie la manera cómo
podrían mitigarse estos efectos negativos".
La tercera reunión del Comité Preparatorio (Prepcom 3)
fue decisiva en lo que respecta a integrar en la CNUMAD los
asuntos relativos al desarrollo. Las ONG del Sur desempeñaron
un papel muy destacado en ese sentido pues pusieron de relieve
la importancia de dichos asuntos (como la deuda, los precios
bajos de los productos básicos, las relaciones de
intercambio, los desequilibrios Norte-Sur en las relaciones
económicas internacionales y la pobreza) y la relación de
éstos con la solución justa de los problemas del medio
ambiente mundial. Plantearon estas cuestiones en talleres y
foros abiertos tanto a las ONG como a los diplomáticos;
dirigieron debates animados con ONG ambientalistas del Norte,
que gracias a este proceso tomaron más conciencia de los
vínculos que existen entre desarrollo y medio ambiente;
hablaron sobre estos temas en las reuniones plenarias
oficiales abiertas donde podían estar presentes todas las
delegaciones y ONG e hicieron gestiones ante las delegaciones
gubernamentales del Sur y del Norte para que se diera más
importancia a esas cuestiones.
De las ONG que hicieron resaltar los vínculos Norte-Sur y
medio ambiente-desarrollo la más importante fue la Red del
Tercer Mundo. Organizó un foro -que contó con una buena
asistencia- sobre esos temas la víspera del comienzo del
Prepcom 3; distribuyó muchos documentos de información sobre
temas relacionados con el desarrollo y con el medio ambiente y
demostró las interconexiones; dio varias conferencias
plenarias, entre ellas sobre la salida de recursos del Sur
hacia el Norte, sobre el papel negativo desempeñado por el
Banco Mundial y las políticas de ajuste estructural en el
medio ambiente y el desarrollo y sobre pobreza y medio
ambiente. En las reuniones de diálogo entre las ONG y los
dirigentes de la CNUMAD (entre ellos el Secretario General,
Maurice Strong, y el Presidente del proceso preparatorio,
Tommy Koh, embajador de Singapur), la Red del Tercer Mundo y
otras ONG plantearon la necesidad de examinar el alivio de la
deuda, la mejora de los precios de los productos básicos y
otras cuestiones. También pidieron que se restablecieran los
principios del Nuevo Orden Económico Internacional a fin de
introducir reformas con vistas a implantar un sistema
económico, comercial y financiero internacional más
equilibrado y justo.
En las conferencias plenarias, la Red del Tercer Mundo
insistió en que los sistemas y comportamientos económicos
dominantes originaban modalidades de producción y consumo no
sustentables. El Norte, que representa la mayor parte de esas
actividades económicas, tenía que ser el primero en cambiar
su modelo económico, ya que el modelo de desarrollo del Sur
es un subtipo de ése. También el Sur tenía que cambiar su
modelo de desarrollo. Pero para que eso suceda en condiciones
de equidad y asociación también tenían que verificarse
cambios en las relaciones económicas Norte-Sur para que los
recursos pudieran fluir del Norte hacia el Sur (y no como
ahora, en que hay un gran flujo neto del Sur hacia el Norte).
Si no se adoptaba el modelo de asociación, iba a haber una
lucha por los recursos naturales más escasos, en la que los
fuertes vencerían a los débiles y los países ricos además
obligarían a los pobres a no desarrollarse más para poder
seguir disfrutando de sus estilos de vida dispendiosos y sus
elevados niveles de consumo. En cuanto a los recursos
financieros, la Red proporcionó datos para mostrar que debido
al deterioro de las relaciones de intercambio, el servicio de
la deuda, la repatriación de beneficios, la fuga de capitales
y el pago de regalías se iban anualmente del Sur al Norte
entre 280 y 360 mil millones de dólares. En cambio, la ayuda
era una gota minúscula en el océano. En consecuencia, se
necesitaban reformas en las finanzas, el comercio y la
capacidad de inversión mundiales para invertir las
corrientes. Ahora, los temas del comercio, los precios de los
productos básicos, la reglamentación de las empresas
trasnacionales y la inversión, la transferencia de
tecnología y las patentes, la deuda y las finanzas deberían
pasar al fondo del escenario de las discusiones de la CNUMAD.
En un documento en el que se hacen comentarios sobre el
documento estratégico clave de la Secretaría de la CNUMAD
"Estructura y organización del Programa 21"
(A/CONF. 151/PC/42), la Red del Tercer Mundo critica el hecho
de que en la matriz de las cuestiones del Programa 21 que
estaban en la lista solo figuraban las relativas al medio
ambiente, mientras que no estaban incluidas las
"cuestiones intersectoriales" con el comentario
general de que serían incluidas más tarde. La mayor parte de
los temas que entraban en la matriz eran actividades y
problemas situados en el Sur (como la destrucción de los
bosques) mientras que se excluían las causas de los problemas
(entre ellas las económicas y las sociales). La crítica
concluía: "El Grupo de los 77 insistió en la
importancia de convertir la Conferencia de Río en una
conferencia sobre el medio ambiente y el desarrollo. Parece
que la Secretaría no entendió esa petición. Todos los
documentos sectoriales se refieren a problemas ambientales,
mientras que los problemas del desarrollo se consideran
cuestiones intersectoriales y, por lo tanto, no se tratan como
elemento central de la Conferencia ni del Programa 21.
Limitarse a distribuir textos sobre medio ambiente con alguna
que otra referencia al desarrollo no parece ajustarse al
mandato que dieron los países en desarrollo". El
argumento central de la Red era que aunque algunos de los
documentos de la Secretaría trataban de cuestiones de
desarrollo y éstas se discutían también en las reuniones
del Comité Preparatorio, dichas cuestiones no figuraban en la
matriz del Programa 21 y por eso se corría el riesgo de que
quedaran excluidas del mencionado Programa. La Red del Tercer
Mundo hizo llegar este análisis a varias delegaciones, entre
ellas los representantes del Grupo de los 77. Posteriormente,
el Grupo de los 77 y algunos de sus países miembros se
adhirieron a ese argumento y también propusieron formalmente
que en el Programa 21 se incluyeran expresamente como áreas
de programa varias cuestiones concretas relativas al
desarrollo.
En los debates oficiales del Prepcom 3, varios países en
desarrollo criticaron lo que consideraron la "tendencia
ambientalista" y la ausencia de las cuestiones relativas
al desarrollo en los documentos de la Secretaría y en su
matriz del Programa 21. En una conferencia plenaria celebrada
el 26 de agosto, el embajador Razali Ismail, de Malasia, dijo
que los informes parecían algo tendenciosos y quería saber
quiénes eran los asesores que los habían escrito. Si bien
algunos documentos trataban de cuestiones relativas al
desarrollo, desafortunadamente éstas no eran recogidas en las
propuestas del Programa 21. (SUNS 28/8/1991.) Las diez
cuestiones que figuraban en la matriz del Programa 21 del
documento de la Secretaría sobre dicho Programa eran todas
relativas al medio ambiente y la Secretaría había elaborado
además documentos anexos sobre esos temas, que se adjuntaban
al Programa 21. Sin embargo, no había indicación ninguna de
documentos anexos al Programa 21 sobre temas de desarrollo
como la pobreza, el comercio y el medio ambiente, los
productos básicos, la transferencia de tecnología, los
recursos financieros y las empresas trasnacionales y las
prácticas comerciales restrictivas. Pidió que se integraran
en el Programa 21 las "cuestiones intersectoriales".
Dijo que si no se satisfacían las necesidades imperiosas de
desarrollo, para los países del Tercer Mundo era totalmente
imposible ocuparse de la protección del medio ambiente.
Mencionó los bajos precios de los productos básicos que
obligaban a dichos países a exportar más materias primas, lo
que agotaba los recursos naturales, cosa que no tendrían que
hacer si las relaciones de intercambio fueran mejores.
Además, las políticas de ajuste estructural del FMI y el
Banco Mundial obligaron a los gobiernos a disminuir el gasto
social, lo que ocasionó más pobreza y el deterioro de la
atención de la salud. "La causa de muchos de los
problemas que se plantean en el ámbito del medio ambiente y
la salud radica en la estructura económica, en especial en la
desigualdad económica internacional. Por eso, el Plan de
Acción sobre el Medio Ambiente debe estar plenamente
integrado en el programa de medidas relativas a las cuestiones
económicas".
El 27 de agosto, Edward Kufour, embajador de Ghana y
portavoz del Grupo de los 77, advirtió que "si no nos
escuchamos unos a otros, si los que pueden contribuir en mayor
medida se aferran a sus privilegios -en actitud insensible y
egoísta- dentro de veinte años los representantes de los
países, con las ONG y la prensa girando ansiosamente
alrededor, se reunirán en otra maravillosa ciudad de algún
otro lugar y seguirán el diálogo de sordos". (SUNS,
2/9/1991.) Criticó el documento de la Secretaría sobre la
pobreza por atribuir casi exclusivamente a las políticas
nacionales la causa de la pobreza en el Sur, por lo que las
recetas que da son equivocadas. Mencionó la importancia de
los factores externos, como los bajos precios de los productos
básicos y el servicio de la deuda, que hicieron que los
países en desarrollo transfirieran más de 100.000 millones
de dólares al año. "Si a eso se agregan otras
transferencias por la vía del comercio de servicios, el pago
de patentes, la pérdida de acceso a los mercados y la
competencia desleal por la subvención de la producción
agrícola en los países desarrollados, tenemos un cuadro más
completo de la transferencia masiva de recursos de los países
en desarrollo a los desarrollados. ¿Ha de extrañarnos el
hecho de que la pobreza cunda en los países en
desarrollo?" Criticó también las políticas de ajuste
estructural que usan preponderantemente medidas de corto plazo
para reducir el gasto público, con lo que crean trastornos
económicos y sociales, afectan a los servicios básicos,
aumentan el desempleo y la pobreza y acrecientan la demanda
excesiva de recursos de tierras. "Todo esto tiene graves
consecuencias para la protección del medio ambiente ya que
los enfermos, los ignorantes y los pobres están hoy
preocupados en primer lugar por su subsistencia y este es el
obstáculo que tiene la CNUMAD ante sí".
Algunos otros países en desarrollo, entre ellos Sri Lanka,
Tanzania y la India, también se quejaron de que en los
documentos de la CNUMAD, especialmente en el Programa 21, no
se tenían suficientemente en cuenta las cuestiones de
desarrollo.
J. G. M. Alders, representante de Holanda, hablando en
nombre de la CE y de sus Estados miembros, dijo que tanto la
pobreza como la opulencia llevaron al deterioro del medio
ambiente. Los ricos utilizan una parte desproporcionada de los
recursos mundiales y vierten sus desechos en el ecosistema.
Los pobres se vieron obligados a explotar en exceso sus
recursos. Los documentos de la Secretaría sobre la pobreza y
las modalidades de consumo necesitaban trabajarse más ya que
presentaban carencias en el abordaje de la compleja
interrelación de las modalidades de consumo y sus
consecuencias.
La delegación de Estados Unidos, que había descartado el
otorgamiento de más recursos financieros pero que, en cambio,
insistió en la búsqueda de soluciones en el ámbito del
mercado, dijo que estaba comprometida en la lucha contra la
pobreza e instó a la CNUMAD a hacer hincapié en las medidas
que fomentaran los medios de vida sustentables. El delegado de
dicho país instó a las demás delegaciones a prestarle mucha
atención al informe de la Secretaría sobre la relación del
crecimiento demográfico con la pobreza y la degradación del
medio ambiente.
El 2 y el 3 de setiembre, las reuniones plenarias del
Prepcom 3 se centraron en las cuestiones económicas
internacionales, los instrumentos económicos y sus vínculos
con el desarrollo sustentable. Edward Kufour, embajador de
Ghana, hablando en nombre del Grupo de los 77 dijo que si bien
las políticas nacionales de desarrollo eran importantes,
también era indispensable que mejorara considerablemente la
economía internacional. Pidió que se tomaran medidas para
aumentar los precios de los productos básicos procedentes de
los países en desarrollo, mejorar las relaciones de
intercambio, abordar la deuda externa y levantar las barreras
no arancelarias para las exportaciones del Tercer Mundo. A
estas opiniones se adhirieron las delegaciones de Malasia,
Marruecos, Argentina y El Salvador (en nombre de los países
de América Central).
J. Walter-Hunter, delegado de Holanda, hablando en nombre
de los Estados miembros de la CE, dijo que la economía y el
medio ambiente estaban estrechamente interrelacionados y que
la liberalización del comercio podía llevar al desarrollo
sustentable. Las políticas económicas y ambientales debían
integrarse en el plano nacional, y en el plano internacional
los instrumentos económicos debían integrarse en la
política ambiental. Japón también pidió instrumentos
económicos y la mejora de los precios pero agregó que era
fundamental contar con políticas que reglamentaran la
contaminación.
Un hecho de gran importancia que se produjo en los últimos
días del Prepcom 3 fue que el Grupo de los 77 y China
presentaron un proyecto de decisión sobre la estructura y la
organización del Programa 21. En ese documento, proponían
que se ampliaran los programas de medidas del Programa 21 para
que incluyeran varias cuestiones de desarrollo que hasta
entonces no habían sido mencionadas expresamente en los
proyectos de Programa 21 propuestos por la Secretaría. El
texto del proyecto fue aprobado con leves modificaciones el
último día del Prepcom 3, lo que indicó que los países en
desarrollo tuvieron éxito en la petición de que se ampliara
el Programa 21 para que a las cuestiones de desarrollo se les
dedicaran capítulos por separado.
En la decisión sobre la estructura y la organización del
Programa 21 (documento A/CONF.151/PC/L.49 del 4/9/1991) se
solicitaba al Secretario General de la CNUMAD "integrar
plenamente en todos los documentos de programa del Programa 21
las consideraciones sobre el desarrollo, sus necesidades y sus
realidades, en particular las de los países en desarrollo,
teniendo en cuenta la estrecha relación que existe entre el
desarrollo y el medio ambiente". Se decía que en eso se
debía incluir, cuando procediera, por lo menos lo siguiente:
a) Pobreza, crecimiento económico y medio ambiente;
b) Presiones demográficas, pautas de consumo no
sustentables y medio ambiente;
c) Comercio internacional y medio ambiente;
d) Ajuste estructural y medio ambiente;
e) Productos básicos y medio ambiente;
f) Endeudamiento externo, flujos de recursos y medio
ambiente;
g) Las grandes empresas industriales, las trasnacionales
inclusive; prácticas comerciales y medio ambiente.
En la decisión se establece además que el Programa 21
debería tomar en cuenta lo siguiente:
a) determinación de los medios para proporcionar recursos
financieros adicionales;
b) propuestas prácticas de modalidades eficaces para que
los países en desarrollo tengan un acceso a la tecnología
ecológicamente racional y se les transfiera la misma en
condiciones favorables, entre ellas las de concesión y las de
preferencia, así como para el desarrollo de sus capacidades
endógenas;
c) diferenciación de las medidas que deben tomar los
países desarrollados y los países en desarrollo;
d) determinación de las medidas que han de tomar las
organizaciones internacionales y regionales;
e) reconocimiento pleno de las realidades y las
características particulares de los países en desarrollo, en
las que están comprendidas sus necesidades sociales,
económicas y de desarrollo.
Se establecía además que a cada cuestión y programa
sectoriales se les dedicaría un capítulo aparte y secciones
sobre los fundamentos de las medidas, los objetivos, las
actividades y los medios de ejecución. También a cada
cuestión intersectorial tenía que dedicársele un capítulo.
De ese modo el Prepcom 3 preparó el terreno para que a las
cuestiones concretas de desarrollo (como las de la lista que
figura más arriba) se les diera más espacio y para que se
destacaran las cuestiones generales de los recursos
financieros y la transferencia de tecnología. Nitin Desai,
secretario general adjunto de la CNUMAD, en una entrevista
concedida pocos meses después del Prepcom 3 dijo que esa
decisión adoptada en el mencionado comité preparatorio dio a
la Secretaría el mandato de redactar nuevos documentos o
planes de acción sobre las cuestiones incluidas en la lista.
Para la cuarta reunión del Comité Preparatorio (Prepcom
4), que se celebró en Nueva York del 2 de marzo al 3 de abril
de 1992, la Secretaría había redactado los borradores de
capítulos sobre objetivos y programas de acción para varias
de las cuestiones de desarrollo incluidas en la lista de la
decisión del Prepcom 3. En la Sección I sobre las
"dimensiones sociales y económicas" había
capítulos dedicados a: las políticas internacionales para
acelerar el desarrollo sustentable y las políticas nacionales
conexas; la pobreza; la modificación de las modalidades de
consumo; las dinámicas demográficas; la salud humana; los
asentamientos humanos; la integración del medio ambiente y el
desarrollo en la adopción de decisiones. En la Sección IV
sobre los "medios de ejecución" había capítulos
sobre los recursos financieros y la transferencia de
tecnología, así como sobre siete temas más.
De modo que la campa–a que realizó la Red del Tercer
Mundo para que se cambiara la matriz del Programa 21, el
hincapié que hicieron los grupos de trabajo de las ONG en
temas como la pobreza y la opulencia, los discursos de las
delegaciones de algunos países en desarrollo y,
principalmente, el proyecto de decisión sobre la estructura
del Programa 21 que presentaron el Grupo de los 77 y China
lograron que se ampliara el ámbito del desarrollo en el
Programa 21.
Sin embargo, si al finalizar el Prepcom 3 los países en
desarrollo y las ONG que habían luchado por reverdecer los
intentos de reformar las relaciones económicas
internacionales tuvieron esperanzas, éstas se fueron
perdiendo.
En primer lugar, las cuestiones claves relativas a la
reforma económica internacional quedaron reducidas al
borrador de un capítulo que redactó la Secretaría
(capítulo 1 sobre las políticas internacionales para
acelerar el desarrollo sustentable y las políticas conexas,
documento A/CONF.151/PC/100/Add.3). Además, ese capítulo no
trataba exclusivamente de las cuestiones internacionales sino
también de las políticas económicas nacionales.
En segundo lugar, el borrador del capitulo solo incluía
unas pocas cuestiones escogidas, mientras que se omitían
otros temas fundamentales. Tenía secciones sobre: A) la
promoción del desarrollo a través del comercio; B) la
aclaración de la relación entre el medio ambiente y el
comercio; C) la provisión de flujos financieros netos
suficientes para los países en desarrollo (con una breve
referencia a la deuda) y D) el fomento de políticas
macroeconómicas que favorezcan el medio ambiente y el
desarrollo. La última sección trataba principalmente de las
políticas económicas nacionales. No se mencionaban en
absoluto los problemas provocados por las políticas de ajuste
estructural, aunque ese asunto se había destacado en el
Prepcom 3, tanto en un documento de la Secretaría como en
muchos discursos de representantes del Grupo de los 77, de los
países en desarrollo y de las ONG. Aunque figuraba en la
lista de cuestiones relativas al desarrollo de la Decisión
del Prepcom 3, no se incluyó en esta sección el tema de las
actividades (entre ellas las prácticas comerciales) y los
efectos en el medio ambiente y el desarrollo de las grandes
empresas, entre ellas las trasnacionales. Esta omisión de la
Secretaría implicaba que esas cuestiones no constituían una
esfera de problemas que requiriera un programa de acción
internacional que impusiera obligaciones a dichas empresas. En
lugar de eso, las grandes empresas y las trasnacionales
figuraron en una sección del Programa 21 dedicada al papel de
los grupos más importantes, lo que da a entender que se
deberían fortalecer esas empresas y darles poder para
contribuir al desarrollo sustentable y no que requieren
disciplina.
En tercer lugar, a los aspectos relativos al desarrollo y
al Sur de las cuestiones que se incluyeron en el capítulo no
se los trató en forma completa. En cambio, se resaltó la
confianza en el mercado y en la liberalización del comercio
como el medio de lograr el desarrollo sustentable.
Durante la negociación que tuvo lugar en el Prepcom 4, se
mantuvo la estructura del borrador de la Secretaría. Las
diferentes secciones, en especial la A y la B, se ampliaron
considerablemente. Sin embargo, la mayoría de los textos que
se a–adieron no procedían de nuevas negociaciones sobre las
cuestiones sino que simplemente se tomaron de otros documentos
existentes, en particular el Compromiso de Cartagena (que
surgió del 8¼ período de sesiones de la UNCTAD celebrado en
Colombia y de la resolución 45/199 de la Asamblea General de
la ONU, Estrategia Internacional del Desarrollo para el Cuarto
Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo, adoptada el
21 de diciembre de 1990). Así que el Prepcom 4 no abrió un
nuevo camino sobre las relaciones económicas internacionales
sino que principalmente se limitó a reiterar lo que ya se
había acordado en foros anteriores.
Quizá la única dimensión nueva importante de ese
capítulo era la Sección B sobre el comercio y el medio
ambiente. Muchas ONG habían luchado para que se estableciera
que las pautas comerciales mundiales existentes y las normas
comerciales que estaban surgiendo en virtud de la Ronda
Uruguay eran factores que contribuían en gran medida a la
creación de las pautas económicas que estaban da–ando el
medio ambiente mundial. Querían que en el Programa 21 se
exigiera un examen y una reforma de esas pautas y normas
comerciales a fin de detener e invertir los efectos negativos
del comercio en el medio ambiente y el desarrollo sustentable.
Sin embargo, estos argumentos no convencieron a las
delegaciones gubernamentales del Norte y el Sur. En cambio,
ambas partes aceptaron sin dificultad que el libre comercio
tiene y tendría efectos positivos en el medio ambiente. Si
bien se acepta que "las políticas ambientales y
comerciales deberían apoyarse mutuamente", el texto
aprobado reitera también que "un sistema comercial
multilateral abierto permite una distribución y utilización
más eficiente de los recursos y por eso contribuye a
disminuir las exigencias sobre el medio ambiente" y
proporciona además los recursos adicionales que se necesitan
para el crecimiento, el desarrollo y la mejora de la
protección del medio ambiente. Gran parte del debate y la
mayoría de las cláusulas importantes de esta área de
programa se centraron en la necesidad de velar por que no se
utilice el medio ambiente como un nuevo instrumento del
proteccionismo comercial, por ejemplo mediante medidas
comerciales unilaterales tomadas por motivos ambientales o
mediante el uso de normas como un medio para efectuar una
discriminación injustificable o una restricción comercial
disfrazada.
Sobre las cuestiones económicas internacionales
fundamentales que afectan al Sur, como las de invertir las
relaciones de intercambio, aumentar los precios de los
productos básicos y mejorar las condiciones de su
comercialización, la deuda externa y el alivio de la carga de
ésta, no hubo nada nuevo en el texto que finalmente se
aprobó. Sobre la cuestión decisiva de las políticas que el
Banco Mundial y el FMI imponen a los países en desarrollo y
la consiguiente necesidad de revisar los programas de ajuste
estructural y reformar la estructura de toma de decisiones de
las instituciones de Bretton Woods, no se mencionó nada.
Desde el principio mismo del Prepcom 4 quedó claro que el
Norte no iba a aceptar negociar las cuestiones más
importantes concernientes a las relaciones económicas
Norte-Sur y los países en desarrollo abandonaron cualquier
intento serio de utilizar ese capítulo para reanudar el
diálogo al respecto. Mediante el proceso de la CNUMAD no
había sido posible reanimar el interés por los grandes temas
del nuevo orden económico internacional y por los sistemas
económicos, comerciales y financieros mundiales en general.
Al frustrarse los intentos de que la CNUMAD se ocupara de
las cuestiones económicas que afectan a las relaciones
Norte-Sur, el interés principal del Prepcom 4 pasó a ser
cómo resolver los problemas ambientales: los temas y las
diferencias entre el Norte y el Sur el respecto.
El debate y las negociaciones Norte-Sur se centraron en la
Carta de la Tierra (nombre que más tarde se cambió por el de
Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo,
ante la insistencia de los países en desarrollo) y en los
capítulos sobre recursos financieros y transferencia de
tecnología.
Las negociaciones sobre la Carta de la Tierra/Declaración
de Río se convirtieron en el núcleo del debate de la CNUMAD
y la posterior "asociación" formada en lo
concerniente a los principios políticos que regirían las
relaciones internacionales cuando se tratara de los problemas
ambientales mundiales. Los países en desarrollo insistieron
en que no se podía equiparar los países ricos con los
países pobres en relación con las causas de los problemas
ambientales y la carga de resolverlos, sino que el Norte
debería soportar la carga principal de costos y
responsabilidades dado que su participación en la creación
de los problemas era mayor y su capacidad para pagar los
costos también era relativamente más grande. El centro
político del Prepcom 4 fueron las intensas discusiones en
este grupo negociador. Finalmente, muchos de los argumentos y
perspectivas del Sur prevalecieron, como lo demuestran varios
de los principios de la Declaración de Río, especialmente el
3 que establece que "el derecho al desarrollo debe
ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las
necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones
presentes y futuras" y el principio 7 que dice que
"en vista de que han contribuido en distinta medida a la
degradación del medio ambiente mundial, los Estados tienen
responsabilidades comunes pero diferenciadas" y que
"los países desarrollados reconocen la responsabilidad
que les cabe en la búsqueda internacional del desarrollo
sostenible, en vista de las presiones que sus sociedades
ejercen en el medio ambiente mundial y de las tecnologías y
los recursos financieros de que disponen".
Mientras tanto, también captaban el centro de la atención
los grupos negociadores sobre finanzas y sobre transferencia
de tecnología, ya que esas dos cuestiones se habían
convertido para los países en desarrollo en terrenos de
prueba para determinar la seriedad del Norte en lo que
respecta a aumentar la asistencia al Sur o aceptar una
asociación con éste.
El argumento central del Grupo de los 77 y China era que
los países en desarrollo solo podían realizar con éxito la
transición al desarrollo sustentable si podían
simultáneamente atender a sus necesidades de desarrollo. En
conformidad con el principio de las "responsabilidades
comunes pero diferenciadas", el Norte tenía que aportar
al Sur recursos financieros "nuevos y adicionales",
así como facilitar la transferencia efectiva de tecnología
en condiciones muy favorables.
Como el asunto -más importante- de corregir el
desequilibrio y la desigualdad de los sistemas económicos y
comerciales internacionales había sido esquivado al principio
del Prepcom 4, la asistencia financiera y la transferencia de
tecnología se habían convertido en las cuestiones concretas
en las que podía negociarse y probarse la
"asociación" Norte-Sur.